En una decisión que sacude el tablero político español, la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha anunciado este mediodía que no repetirá como candidata a la Presidencia del Gobierno en las próximas elecciones generales, previstas para 2027. A través de una carta pública, Díaz ha confirmado que termina así su etapa al frente del espacio de la izquierda alternativa, aunque mantendrá sus responsabilidades institucionales hasta el final de la legislatura.
Una decisión «meditada» y comunicada a Sánchez
Díaz ha explicado que esta determinación ha sido fruto de una profunda reflexión y que ya ha sido comunicada tanto a su familia como a las formaciones que integran el espacio de Sumar y al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
«Seguiré trabajando dentro del Gobierno para cumplir con el mandato de las urnas y avanzar en todo lo que nos queda por hacer, pero es el momento de que otros den un paso al frente», ha señalado en su misiva.
La vicepresidenta ha subrayado su compromiso con la estabilidad del Ejecutivo de coalición, asegurando que su renuncia a la candidatura no implica un abandono prematuro de sus funciones en el Ministerio de Trabajo.
El fin de una etapa en Sumar
El anuncio llega apenas unos días después de que la coalición Sumar iniciara un proceso de reestructuración interna sin la presencia de Díaz en sus actos principales. Tras el «paso a un lado» que ya dio en junio de 2024 al abandonar sus cargos orgánicos tras las elecciones europeas, esta renuncia definitiva a las generales de 2027 cierra su ciclo como referente electoral de la izquierda confederal.
Los puntos clave de su anuncio:
- Continuidad institucional: Agotará la legislatura como vicepresidenta y ministra.
- Relevo generacional: Insta a las formaciones políticas (IU, Más Madrid, Comunes y Movimiento Sumar) a construir un nuevo liderazgo.
- Lealtad al bloque: Reafirma que su prioridad ahora es «culminar la agenda social» pactada con el PSOE.
Reacciones en el espectro político
La noticia ha generado un aluvión de reacciones inmediatas. Mientras que desde su entorno cercano elogian su «generosidad y altura de miras», los socios de coalición y la oposición analizan cómo afectará este vacío de liderazgo a la fragmentada izquierda española. El nombre de posibles sucesores, como el ministro Ernest Urtasun o la ministra Mónica García, ya empieza a sobrevolar el debate político.




















