La Real Sociedad volverá a una final de la Copa del Rey tras imponerse al Athletic Club por 1-0 en un Reale Arena eufórico. Tras el pitido final, el capitán Mikel Oyarzabal confesó que esta clasificación supone sacarse una cuenta pendiente que el equipo arrastraba desde el título de 2021, conquistado a puerta vacía por la pandemia.
Deuda saldada con la afición
Para el «10» realista, volver a La Cartuja con la grada llena de seguidores blanquiazules se había convertido en una meta personal y colectiva del vestuario.
«Siento orgullo y alegría. Teníamos la espina clavada de no poder regalar a la gente vivir algo que no habíamos tenido la oportunidad de disfrutar, a pesar de haber ganado una Copa ya. Me siento muy, muy feliz de que por fin lo vayan a poder vivir», declaró el capitán.
Claves de la victoria en Anoeta
Oyarzabal analizó la madurez del equipo para gestionar la ventaja y el ritmo del derbi en la vuelta de semifinales:
- Plan sin fisuras: «Teníamos claro cuándo ir hacia adelante y cuándo defender arriba o atrás. Ha sido una eliminatoria muy completa».
- Control emocional: El capitán destacó que, aunque hubo momentos de sufrimiento, el equipo supo cuándo hacer daño al rival para certificar el billete a Sevilla.
Ovación de gala y el Atlético en el horizonte
Mikel fue sustituido en los últimos minutos, recibiendo una ovación atronadora de un estadio que ya sueña con otro título. Sobre el rival en la final, el Atlético de Madrid, el delantero prefirió mantener la cautela, recordando que antes deben verse las caras con los colchoneros este mismo fin de semana en competición liguera.
«Todavía queda mucho para la final. Ahora toca pensar en LaLiga y, cuando llegue ese día, ya veremos», concluyó el héroe de la Real, que ya visualiza el desembarco txuri-urdin en las gradas de Sevilla.




















