La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir adjudica un proyecto para renovar los sistemas de vigilancia estructural, actualmente obsoletos, con una inversión de casi 200.000 euros.
Las infraestructuras hidráulicas de Ceuta se preparan para una importante actualización técnica. Según adelanta El Faro de Ceuta, la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) ha puesto en marcha un plan para reforzar la seguridad de sus presas mediante la instalación y reparación de sistemas de auscultación, una tecnología crítica para supervisar «la salud» de estas construcciones.
El contrato ha sido formalizado con la empresa Ingeniería de Instrumentación y Control, S.A. por un importe de 195.688,30 euros. El objetivo principal es sustituir los equipos que, tras años de servicio, han quedado inoperativos o desfasados, dificultando un análisis preciso del comportamiento de las estructuras.
¿Qué es la auscultación y por qué es vital?
La auscultación funciona como un «chequeo médico» constante para la presa. A través de una red de sensores especializados y técnicas topográficas, los ingenieros pueden:
- Analizar el comportamiento real de los cimientos.
- Detectar anomalías invisibles a simple vista o posibles mecanismos de fallo.
- Verificar en tiempo real que la estabilidad de la obra cumple con los márgenes de seguridad.
Cumplimiento estricto de la normativa
Esta intervención no es solo una mejora técnica, sino una obligación legal. Tal como recoge El Faro de Ceuta, el Real Decreto 264/2021 exige que las presas cuenten con instrumentación adecuada para elaborar informes periódicos de comportamiento.
Dependiendo de la clasificación de la presa (Categoría A, B o C), estos informes deben remitirse a las autoridades competentes con una periodicidad de entre uno y cinco años. La carencia de datos precisos por el deterioro de los viejos sensores hacía urgente esta renovación para garantizar que Ceuta cumpla con los estándares nacionales de seguridad de presas y embalses.
Un proyecto basado en el histórico técnico
Para definir dónde y cómo colocar los nuevos sensores, se han analizado informes técnicos realizados desde 2010 y revisiones especializadas de 2019. El proyecto final no solo contempla la reparación de lo existente, sino la definición completa de nuevos puntos de control que permitan anticipar cualquier incidencia antes de que se convierta en un riesgo real.




















