El Spotify Camp Nou se prepara para una noche de alto riesgo. El FC Barcelona ha activado el Protocolo de Seguridad y Control de la Afición Rival ante la llegada masiva de seguidores del Newcastle United para el trascendental choque de este miércoles. Aunque el club inglés dispone oficialmente de 3.000 localidades, se espera que un total de 10.000 aficionados británicos desembarquen en la capital catalana, dejando a 7.000 de ellos sin acceso garantizado al estadio.
El fantasma del Eintracht obliga a medidas drásticas
La directiva de Joan Laporta busca evitar a toda costa que se repita la pesadilla de abril de 2022. En aquella ocasión, más de 30.000 seguidores del Eintracht de Frankfurt lograron «invadir» las gradas del feudo barcelonista a pesar de contar con solo 5.000 entradas oficiales, lo que derivó en la eliminación del equipo en la Europa League y un escándalo institucional.
Para blindar el estadio, el club ha tomado decisiones contundentes:
- Cierre de taquillas: No se habilitará ningún punto de venta físico en los alrededores del Camp Nou.
- Venta bloqueada: Desde el pasado 6 de marzo, la entidad detuvo la venta online de entradas para evitar filtraciones de seguidores visitantes en zonas locales.
- Aviso oficial: El club ha pedido explícitamente a los fans del Newcastle que no viajen si no disponen de ticket.
Un Camp Nou a pleno rendimiento
Tras el reciente aumento del aforo, que ya supera los 62.000 espectadores, el Barcelona confía en que el ambiente sea puramente azulgrana. El apoyo de la Grada de Animación, que ya resultó clave en la victoria contra el Sevilla, será fundamental para contrarrestar la ruidosa presencia inglesa en la ciudad.
Advertencia del club: El partido ha sido declarado oficialmente de Alto Riesgo, lo que implicará un despliegue policial reforzado en los accesos al estadio y en las zonas turísticas de Barcelona para gestionar a los miles de seguidores que seguirán el encuentro desde el exterior.
El reto logístico para la seguridad
Con un parón de ventas iniciado hace diez días, el Barça espera haber controlado la reventa y el trasvase de carnets de socios a manos británicas. Sin embargo, la presencia de 7.000 personas sin entrada en las inmediaciones del recinto supone un reto logístico sin precedentes en la actual temporada para las autoridades locales y la seguridad privada del club.




















