El presidente de EE. UU. amenaza con aniquilar las centrales eléctricas iraníes si no se abre el Estrecho de Ormuz, mientras Netanyahu ordena aislar el sur libanés destruyendo todos sus puentes.
El tablero de Oriente Medio se asoma al abismo. En una escalada sin precedentes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha enviado un ultimátum incendiario a Teherán: la República Islámica tiene 48 horas para abrir totalmente el Estrecho de Ormuz o se enfrentará a la destrucción total de su infraestructura eléctrica.
La advertencia coincide con un recrudecimiento de los combates en múltiples frentes, donde Israel ha comenzado a aplicar en el sur de Líbano una estrategia de tierra quemada que ya despierta alarmas internacionales.
El ultimátum de Ormuz: Pulso energético global
Con el tránsito marítimo prácticamente paralizado —por donde circula el 20% del petróleo mundial—, la tensión en el Golfo Pérsico ha alcanzado su punto crítico.
- La amenaza de Trump: «Si Irán no abre totalmente el estrecho en 48 horas, Estados Unidos aniquilará sus diversas centrales eléctricas», sentenció el mandatario.
- La respuesta de Teherán: El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, ha devuelto el golpe asegurando que, ante cualquier ataque estadounidense, Irán destruirá las infraestructuras vitales y petroleras «en toda la región».
Líbano: La réplica de la tragedia de Gaza
Mientras los ojos del mundo miran a Irán, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, ha dado órdenes directas para transformar el sur de Líbano. Bajo la premisa de cortar las rutas de suministro de Hezbolá, el ejército israelí ha comenzado a:
- Destruir todos los puentes sobre el río Litani para aislar por completo la franja sur del país.
- Acelerar la demolición de viviendas en aldeas fronterizas, siguiendo explícitamente el modelo operativo ejecutado en Beit Hanoun y Rafah (Gaza).
El presidente libanés, Joseph Aoun, ha denunciado que el bombardeo del puente Qasmiyeh —que ha dejado incomunicada a la ciudad de Tiro— es el «preludio de una invasión terrestre» inminente.
Fractura en la comunidad internacional
La ofensiva cuenta con el respaldo explícito del secretario general de la OTAN, Mark Rutte, quien ha calificado la operación de «crucial» para eliminar la amenaza nuclear iraní. Sin embargo, en Europa, voces como la de Pedro Sánchez lideran un bloque crítico, reclamando la reapertura de las vías comerciales pero advirtiendo del riesgo de una crisis energética y humanitaria de dimensiones incalculables.
En las últimas horas, los bombardeos se han cobrado la vida de cientos de civiles y han dañado infraestructuras críticas en ciudades como Dimona (Israel) y diversas refinerías en la región, confirmando que la guerra ya no conoce zonas seguras.




















