El testimonio apunta a una estrategia orquestada desde la dirección nacional para purgar al sector crítico y consolidar el control de Santiago Abascal.
La crisis interna que atraviesa Vox ha dado un giro dramático tras las declaraciones de un antiguo miembro de la dirección del partido. Según recoge El País en su edición de este 30 de marzo de 2026, un exdirectivo de la formación ha roto su silencio para asegurar que la cúpula del partido ejerció fuertes presiones sobre cargos internos con un objetivo claro: «echar a Iván Espinosa de los Monteros».
El «régimen de terror» interno
El testimonio describe un ambiente de extrema tensión en el seno de la formación ultra. El exdirigente afirma que desde la dirección nacional se dieron instrucciones precisas para aislar al que fuera portavoz en el Congreso, forzando una situación insostenible que culminara en su salida o expulsión.
«La dirección nos presionó para que le hiciéramos el vacío y buscáramos motivos para apartarlo», señala el exdirectivo, quien define el funcionamiento actual de la sede de la calle Bambú como un «régimen de terror interno» donde no se permite la más mínima disidencia ni opinión crítica.
Purga de los fundadores
Esta revelación coincide con la apertura oficial de un expediente de expulsión contra Espinosa de los Monteros el pasado jueves. El exportavoz, uno de los fundadores del partido, se ha convertido en el rostro visible de una corriente crítica que exige un congreso extraordinario para debatir la deriva de la organización.
La purga no se limita a Espinosa. La actual dirección ha extendido los expedientes disciplinarios a otras figuras históricas y de peso territorial:
- Javier Ortega Smith: Expulsado a principios de marzo tras enfrentarse a la estrategia de la cúpula.
- José Ángel Antelo: Expresidente en Murcia, también inhabilitado y suspendido de militancia.
- Corriente crítica: Una quincena de exdirigentes han firmado un manifiesto denunciando que el partido se ha convertido en «el plan de pensiones de Abascal».
Silencio en la cúpula
Desde la dirección nacional de Vox, la consigna sigue siendo el silencio. La portavoz parlamentaria, Pepa Millán, evitó pronunciarse en los pasillos del Congreso, limitándose a afirmar que el partido está centrado en «los problemas de los españoles» y dando por zanjado el asunto. Sin embargo, el goteo de dimisiones y denuncias de antiguos cargos sugiere que la fractura en el partido que ayudó a fundar Espinosa de los Monteros es ya total e irreversible.



















