La presidenta madrileña sugiere que el Gobierno de España orquestó el desplante diplomático y justifica su regreso anticipado por falta de seguridad en un «narcoestado».
MADRID | La resaca del convulso viaje institucional de Isabel Díaz Ayuso a México ha estallado este jueves en Madrid. Tras cancelar su gira de forma abrupta el pasado viernes 8 de mayo, la presidenta de la Comunidad de Madrid ha señalado directamente al Palacio de la Moncloa como el cerebro detrás del «clima de hostilidad» que encontró en el país azteca.
En una entrevista concedida a EsRadio, Ayuso ha afirmado sin ambages que la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, actuó bajo directrices españolas: «Recibió una orden desde España, y es: ‘Reviéntale el viaje'». Según la dirigente madrileña, esta supuesta alianza entre Pedro Sánchez y Sheinbaum se habría fraguado durante la reciente Cumbre en Defensa de la Democracia celebrada en Barcelona.
El origen del conflicto: El «factor» María Corina Machado
Ayuso sostiene que el boicot es una represalia de Sánchez por la recepción oficial que Madrid brindó a la opositora venezolana María Corina Machado. Según su tesis, el presidente del Gobierno «se inventó» la cumbre de Barcelona para contrarrestar aquel acto y allí habría pactado con la mandataria mexicana el desplante: «Imagino que Sheinbaum se derretiría con nuestro presidente y ella le hizo el mismo favor».
Seguridad en un «narcoestado»
Uno de los puntos más polémicos de sus declaraciones ha sido la justificación de su vuelta anticipada a España. Ayuso ha alegado que temió por su integridad física y la de sus acompañantes ante la falta de apoyo institucional.
«Decidí cortar el viaje por motivos de seguridad. En un ‘narcoestado’, la vida está muy comprometida. Allí te pasa algo y nadie se responsabiliza. Yo aventuro mi vida por la libertad, pero no la de todo mi equipo», ha sentenciado.
Quejas contra la Embajada y dardo a Asturias
La presidenta madrileña no ha ahorrado críticas hacia el servicio diplomático español en México, denunciando que no recibió asistencia de la Embajada. Para ilustrar lo que considera un trato discriminatorio, comparó su situación con la del presidente asturiano, el socialista Adrián Barbón, quien visitó el país recientemente con pleno respaldo consular.
«Las inversiones en Asturias pueden equivaler a lo que se toma un mexicano en tres días en Madrid», ha espetado Ayuso, minimizando el peso económico de la región vecina para subrayar la supuesta intencionalidad política de su «desamparo» en el extranjero.















