Una encuesta de 40dB. revela un profundo pesimismo en España ante el actual escenario internacional. La mitad de los ciudadanos cree posible una guerra a escala mundial en el corto plazo.
El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca ha transformado la percepción de riesgo de los españoles. Según el último barómetro de 40dB. para EL PAÍS y la Cadena SER, el presidente de Estados Unidos se ha consolidado como la principal preocupación global para la ciudadanía, superando incluso al mandatario ruso, Vladímir Putin, en el ranking de amenazas para la estabilidad del planeta.
Trump vs. Putin: El nuevo orden del miedo
La encuesta corrobora un rechazo masivo y transversal a la figura de Trump. Mientras que el temor a que Putin invada algún país de la Unión Europea ha descendido hasta el 39%, la figura del republicano genera una inquietud mayor debido a su política exterior imprevisible y la escalada de conflictos bajo su mandato, como el actual pulso con Irán.
El sentimiento generalizado es de un «fatalismo» creciente:
- Guerra Mundial: La mitad de los encuestados considera probable que estalle un conflicto bélico a escala global en los próximos meses.
- Interés informativo: Dos de cada tres españoles aseguran seguir con atención la actualidad internacional, un nivel de interés inusualmente alto impulsado por la inestabilidad exterior.
División por el gasto militar y la política nacional
El estudio demoscópico también refleja una sociedad partida en dos respecto a cómo debe responder España a este entorno hostil. El debate sobre el aumento del gasto militar separa a los españoles en dos mitades casi perfectas: un 46,3% a favor frente a un 45,3% en contra.
Esta fractura se traslada también a la valoración de la política exterior del Gobierno:
- Un 37% la juzga de forma positiva (especialmente votantes de izquierda).
- Un 30% la tacha de negativa (principalmente votantes de derecha).
- El resto se mantiene en una posición neutral o de incertidumbre.
Defensa de la democracia
A pesar del pesimismo sobre el futuro del planeta, el informe cierra con un dato relevante sobre el compromiso cívico: la mitad de los españoles afirma que estaría dispuesta a asumir riesgos personales para defender la democracia en España, una cifra que no presenta grandes variaciones entre los distintos bloques ideológicos, lo que sugiere un consenso interno frente a las amenazas autoritarias externas.
En definitiva, España encara la primavera de 2026 con la mirada puesta en Washington y Moscú, bajo la sombra de un conflicto global que ya no se ve como una posibilidad remota, sino como un escenario real.




















