El candidato de la confluencia celebra la incorporación de Podemos y asegura que la unidad en Andalucía marca el camino para recomponer la izquierda en todo el país.
El escenario político andaluz ha dado un vuelco estratégico a las puertas de las elecciones del 17 de mayo. Antonio Maíllo, coordinador federal de Izquierda Unida y candidato de la coalición Por Andalucía, ha calificado el reciente acuerdo de integración con Podemos y otras seis fuerzas políticas como un «punto de inflexión» cuyas réplicas se sentirán mucho más allá de Despeñaperros.
Un mensaje de unidad frente al desánimo
En una entrevista con El País, Maíllo ha subrayado que este pacto rompe la inercia de fragmentación que castigaba a la izquierda alternativa. Para el candidato, haber logrado sentar a IU, Sumar y Podemos en una misma mesa no es solo una victoria electoral local, sino un modelo exportable:
«Se ha abierto un punto de inflexión que no se va a quedar solamente en Andalucía. Es una buena noticia para la sociedad que quiebra el desánimo por la falta de acuerdo», ha asegurado Maíllo.
Los ejes del programa: vivienda y servicios públicos
Pese a que la negociación de los puestos en las listas se apuró hasta el último minuto —evitando el error administrativo de 2022 que dejó a Podemos fuera de la coalición jurídica—, Maíllo insiste en que el fondo del pacto es programático. La coalición centrará su ofensiva en tres pilares:
- Vivienda: Políticas firmes para frenar la inasequibilidad de los precios.
- Servicios públicos: Recuperación de la sanidad y educación frente a la gestión de Juanma Moreno.
- Redignificación social: Medidas urgentes para las familias que no llegan a final de mes.
Desafío al PSOE y ambición de Gobierno
Maíllo no se conforma con repetir los cinco diputados actuales, algo que califica como un «reto» personal. Además, ha marcado distancias con el PSOE, avisando que una mayoría socialista en solitario implicaría «sumisión a la OTAN y a los EE. UU.», y ha dejado clara su disposición a entrar en un Ejecutivo de coalición: «Nos arremangamos si salen las cuentas para transformar la vida de la gente».
Con este movimiento, la izquierda andaluza intenta recuperar el terreno perdido, presentándose como la «única alternativa unitaria y coherente» frente a la mayoría absoluta del Partido Popular, mientras envía un aviso a navegantes en Madrid: la unidad vuelve a ser posible.




















