A pesar del 1-2 logrado en el Bernabéu y la histórica goleada en la Bundesliga, Rummenigge y la plantilla bávara advierten del peligro de subestimar al Real Madrid en la vuelta de los cuartos de final.
MÚNICH – El ambiente en el Allianz Arena es de optimismo absoluto, pero la directiva y los pesos pesados del vestuario han decidido activar el protocolo de prudencia. Tras el contundente 0-5 ante el St. Pauli —que certifica un récord goleador histórico en la Bundesliga— y la ventaja cosechada en la ida en Madrid, el Bayern de Múnich se niega a dar por muerto al equipo de Carlo Ancelotti, a pesar del bache de resultados que atraviesan los blancos en el campeonato doméstico.
Rummenigge corta el triunfalismo
Karl-Heinz Rummenigge, figura clave en el consejo de vigilancia del club, ha sido el encargado de rebajar los humos en el entorno del equipo. El dirigente alemán teme que el exceso de confianza juegue en contra de los de Vincent Kompany.
«Ahora no se debe cometer el error de dejar que surja demasiada euforia. En este momento percibo un pequeño ‘hype’ contra el Madrid y no me gusta», declaró Rummenigge de forma tajante.
El vestuario responde: «No necesitamos advertencias»
A pesar de las palabras de la directiva, los jugadores parecen tener los pies en el suelo. Leon Goretzka fue el primero en recoger el guante tras el partido en Hamburgo, asegurando que dentro del grupo son plenamente conscientes de la capacidad de reacción del Real Madrid.
- Leon Goretzka: «Sabemos perfectamente contra quién jugamos. En la ida se vio lo rápido que pueden generar peligro. Nadie necesita advertirnos de eso».
- Joshua Kimmich: El vicecapitán subrayó que el estado de forma del Madrid en Liga es irrelevante cuando suena el himno de la Champions: «Da igual cómo estén. Cuando llega la Champions, rinden».
La estrategia de la «euforia controlada»
Max Eberl, director deportivo del Bayern, resumió la mentalidad del club como una «euforia controlada». El objetivo es aprovechar la inercia ganadora del equipo sin olvidar que la clasificación a semifinales sigue en el aire.
Aunque el Real Madrid atraviesa un momento irregular, la historia y la competitividad mostrada en el Santiago Bernabéu mantienen en alerta a un Bayern que, pese a tener una posición de partida envidiable, no quiere ser la próxima víctima de una remontada blanca. El desenlace se decidirá en un Allianz que ya se prepara para una noche de máxima tensión europea.




















