El respaldo social al presidente ruso, Vladímir Putin, atraviesa uno de sus momentos más críticos. Por séptima semana consecutiva, los índices de popularidad del jefe del Kremlin han registrado un descenso significativo, impulsado por una combinación de fatiga ante la prolongada guerra en Ucrania y el malestar social generado por las recientes restricciones masivas a la conectividad digital.
Según los datos publicados este viernes por el centro VTSIOM (Centro de Estudio de la Opinión Pública), el descontento ha alcanzado cifras que no se veían desde finales de 2021.
Los números del declive
El informe de VTSIOM revela una tendencia erosiva en la imagen del líder ruso:
- Desconfianza: Un 24,1 % de los rusos manifiesta no confiar en el presidente.
- Aprobación: La gestión de Putin como jefe de Estado es rechazada por el 23,3 % de la población.
- Caída semanal: En los últimos siete días, la aprobación cayó un 1,1 % (situándose en el 65,6 %), mientras que la confianza bajó un punto porcentual hasta el 71 %.
Este retroceso es especialmente notable si se compara con el inicio de la invasión en febrero de 2022, cuando Putin gozaba de un respaldo mayoritario casi absoluto en los sondeos oficiales.
El factor digital: El bloqueo de internet
Uno de los principales catalizadores de este «hartazgo» es la ralentización y el bloqueo de internet móvil, incluyendo el cierre definitivo de plataformas como Telegram desde principios de abril.
Aunque Putin defendió estas medidas este jueves alegando motivos de «seguridad nacional» y prevención de atentados, el impacto económico y social ha sido devastador. Sectores que van desde empresarios y blogueros hasta militares han expresado su frustración por la pérdida de herramientas de comunicación esenciales, lo que ha golpeado incluso la intención de voto de Rusia Unida, el partido del Kremlin, que ya se sitúa por debajo del 30 % de cara a las próximas elecciones parlamentarias.
Crisis internas y aislamiento
Además del conflicto bélico y la censura digital, otros eventos han castigado la imagen presidencial en las últimas semanas:
- Desastres naturales: Las graves inundaciones en el Cáucaso (especialmente en Daguestán) y el sacrificio masivo de ganado en Siberia han generado protestas entre granjeros y residentes locales.
- Aislamiento geopolítico: La pérdida de aliados clave, tras el apresamiento de Nicolás Maduro en Venezuela, el asesinato del ayatolá Alí Jameneí en Irán y la derrota electoral de Víktor Orbán en Hungría, ha mermado la percepción de Rusia como potencia con apoyos internacionales sólidos.
Ante este escenario, el Kremlin parece haber optado por el repliegue. La prensa independiente informa de una reducción drástica de las apariciones públicas de Putin y un refuerzo extremo de la seguridad, incluyendo el despliegue de nuevas baterías antiaéreas en su residencia de Valdái, reflejando un clima de creciente paranoia en las altas esferas del poder ruso.















