Antes de salir a la carretera, revisar el coche puede evitar averías, multas y situaciones de riesgo. Muchas incidencias se producen por descuidos sencillos: neumáticos con poca presión, luces fundidas, falta de líquido limpiaparabrisas o documentación incompleta.
Hacer una revisión básica del coche no requiere ser mecánico. Basta con dedicar unos minutos a comprobar los elementos principales antes de un desplazamiento largo o de una escapada de fin de semana.
Revisar los neumáticos
Los neumáticos son uno de los puntos más importantes. Hay que comprobar la presión y el estado del dibujo. Circular con ruedas desgastadas o mal infladas aumenta el riesgo de accidente y puede elevar el consumo de combustible.
La presión debe revisarse en frío y siguiendo las indicaciones del fabricante. También conviene mirar si hay grietas, deformaciones, cortes o desgaste irregular.
No hay que olvidar la rueda de repuesto si el vehículo la lleva. En caso de pinchazo, de poco sirve tenerla si está desinflada o en mal estado.
Comprobar los niveles
Antes de salir de viaje conviene revisar los niveles de aceite, líquido refrigerante, líquido de frenos y limpiaparabrisas. Son comprobaciones rápidas que pueden evitar problemas importantes.
El aceite del motor debe estar entre el mínimo y el máximo marcados en la varilla o en el sistema del vehículo. El líquido refrigerante ayuda a evitar sobrecalentamientos, especialmente en desplazamientos largos o con temperaturas altas.
El líquido limpiaparabrisas también es importante. Una luna sucia o con insectos puede reducir la visibilidad, sobre todo al conducir con sol de frente.
Luces y visibilidad
Las luces del coche deben funcionar correctamente: posición, cruce, carretera, freno, intermitentes, antiniebla y marcha atrás. Una luz fundida puede provocar una sanción y, sobre todo, reducir la seguridad.
También conviene revisar las escobillas del limpiaparabrisas. Si dejan marcas o hacen ruido, puede ser momento de cambiarlas. En caso de lluvia, unas escobillas en mal estado pueden dificultar mucho la conducción.
Frenos y ruidos extraños
Si el coche hace ruidos extraños al frenar, vibra o el pedal se nota diferente, es recomendable acudir a un taller antes de viajar. Los frenos son un elemento esencial y no deben dejarse para después.
También hay que prestar atención a testigos encendidos en el cuadro de mandos. Aunque el coche parezca funcionar bien, un aviso luminoso puede indicar un problema que conviene revisar.
Documentación obligatoria
Antes de salir, hay que comprobar que la documentación está en regla. Permiso de circulación, ITV en vigor, seguro obligatorio y carné de conducir son elementos básicos.
También es útil llevar el parte amistoso de accidente, chaleco reflectante y triángulos o señal luminosa homologada, según corresponda. Tener todo localizado evita pérdidas de tiempo en caso de emergencia.
Planificar la ruta
La seguridad no depende solo del estado del coche. Planificar la ruta, revisar el tráfico, descansar bien y hacer paradas cada cierto tiempo también es fundamental.
En viajes largos, conviene evitar comidas muy pesadas, hidratarse y no conducir con sueño. La fatiga es uno de los grandes riesgos en carretera.
Una revisión del coche antes de viajar puede hacerse en pocos minutos y marcar una gran diferencia. Neumáticos, luces, niveles, frenos y documentación son los puntos básicos que todo conductor debería comprobar antes de ponerse en marcha.










