La reconocida actriz de ‘La que se avecina’ comparte por primera vez su vinculación con un grupo religioso a los 14 años y explica cómo la firme intervención de sus padres logró redirigir el rumbo de su vida
Eva Isanta, una de las actrices más reconocidas y queridas de la televisión en España gracias a su trabajo en series de gran éxito como ‘Aquí no hay quien viva’ y ‘La que se avecina’, ha decidido compartir públicamente un episodio personal y hasta ahora inédito de su juventud. Durante una reciente intervención radiofónica, la intérprete desveló que, durante su adolescencia, estuvo vinculada a una agrupación religiosa por la que sintió una profunda atracción. Este proceso fue interrumpido de manera tajante por la intervención de sus progenitores, una determinación familiar que la actriz considera hoy en día como un factor completamente determinante para el desarrollo de su posterior trayectoria vital y profesional.
Un testimonio personal motivado por el éxito del cine español
La revelación de Eva Isanta se produjo en el marco de una tertulia en el programa ‘Hora 25’ de la Cadena SER. El eje central de la conversación giraba en torno a ‘Los domingos’, una de las producciones cinematográficas más destacadas de la última edición de los Premios Goya. La cinta, que cuenta con la dirección de Alauda Ruiz de Azúa y el protagonismo de Blanca Soroa y Patricia López Arnaiz, se alzó como una de las grandes triunfadoras de la gala del cine español al conseguir cinco de los galardones más importantes, entre los que se incluyen Mejor Película, Mejor Dirección y Mejor Guion Original.
La trama de la película narra el conflicto que se origina en el seno de una familia cuando Ainara, una joven de 17 años, comunica a sus allegados su firme intención de ingresar en un convento de clausura. Fue precisamente este argumento cinematográfico el que despertó en Eva Isanta recuerdos muy íntimos de su propia juventud, impulsándola a relatar una experiencia que permanecía ajena al conocimiento de la gran mayoría del público.
La atracción por una corriente religiosa a los 14 años
Según explicó la propia actriz en los micrófonos de la Cadena SER, la historia narrada en la gran pantalla le resultó especialmente cercana debido a que la hizo rememorar una etapa delicada de su adolescencia. Isanta matizó que su situación particular no estuvo relacionada de forma estricta con la vida contemplativa ni con la vocación monástica, pero sí reconoció que, cuando tenía apenas 14 o 15 años, experimentó una fuerte atracción hacia una determinada corriente religiosa.
Durante esa fase de inquietud espiritual, la intérprete comenzó a relacionarse de manera estrecha con un grupo cuya influencia despertó una seria preocupación en sus padres. Los progenitores de la actriz disponían de referencias previas muy concretas acerca del funcionamiento interno de dicha organización, debido al testimonio directo de personas cercanas que habían mantenido contacto con ella con anterioridad. Este conocimiento previo de las dinámicas de la agrupación resultó decisivo para que la familia adoptase una postura sumamente contundente al respecto.
La intervención familiar y la perspectiva de los años
La reacción de sus padres, especialmente de su padre, fue inmediata y tajante. Le prohibieron de manera estricta continuar asistiendo a las reuniones organizadas por el grupo, así como mantener cualquier tipo de contacto con los integrantes de la citada organización. «En aquel momento me rebelé, pero ahora les agradezco profundamente que me lo prohibieran», ha manifestado de forma posterior la actriz en declaraciones al espacio televisivo ‘Y ahora Sonsoles’, detallando que sus progenitores le pidieron entonces dar un paso adelante.
Con la perspectiva que otorga el paso del tiempo, Eva Isanta se muestra convencida de la importancia que tuvo aquella medida protectora. La actriz admite abiertamente que agradece la decisión adoptada por su familia y comprende que actuaron motivados en todo momento por su bienestar, puesto que en su adolescencia no era plenamente consciente de los riesgos que conllevaba dicha experiencia. Su relato pone de manifiesto cómo la visión adulta de los padres permitió cortar una situación que podría haber tenido consecuencias más profundas.
La intención de la intérprete con este testimonio no busca cuestionar las vocaciones religiosas de carácter tradicional, sino llamar la atención sobre aquellos entornos específicos en los que pueden manifestarse mecanismos de dependencia emocional o de control hacia las personas. Años después de aquel suceso, Isanta ha consolidado una carrera artística de primer nivel en la pequeña pantalla, evidenciando que detrás de sus populares personajes existe una historia personal marcada por una intervención familiar clave para su destino.















