Sevilla, 12 de mayo de 2026 — Giro histórico en la propiedad del club de Nervión. Sergio Ramos, junto al holding Five Eleven Capital, ha alcanzado este martes un acuerdo definitivo con los principales accionistas para hacerse con el control del Sevilla FC. La operación, valorada en aproximadamente 450 millones de euros (incluyendo la deuda de la entidad), se ha agilizado antes de que expire la carta de intenciones (LOI) el próximo 31 de mayo.
Detalles del acuerdo: Primera y Segunda División
La transacción presenta una estructura flexible que tiene en cuenta la delicada situación deportiva del equipo, que actualmente pelea por la permanencia. Los plazos de pago se han ajustado bajo dos escenarios:
- Si el equipo baja a Segunda: Se otorgará más margen de tiempo para abonar las cantidades pactadas.
- Si el equipo se mantiene en Primera: El calendario de pagos seguirá el curso ordinario previsto.
Además de la compra del paquete accionarial, el grupo de Ramos se ha comprometido a realizar una ampliación de capital inmediata de entre 80 y 100 millones de euros. Este movimiento es vital para sanear el patrimonio neto negativo y ampliar el límite salarial, seriamente mermado en las últimas temporadas.
El último paso: La autorización del CSD
A pesar de que el acuerdo ya está firmado, la operación sigue pendiente de un trámite administrativo obligatorio: el visto bueno del Consejo Superior de Deportes (CSD). Al tratarse de una adquisición superior al 25% del capital de una Sociedad Anónima Deportiva (SAD), el organismo debe validar la idoneidad de los inversores para garantizar la estabilidad del club.
«Solo falta que el CSD dé el OK para que se firmen los contratos definitivos en la notaría», confirman fuentes cercanas a la negociación.
Malestar en la afición por las formas
El anuncio llega en un momento de máxima tensión deportiva. Mañana miércoles, el Sevilla se juega gran parte de sus opciones de salvación en un duelo crucial frente al Villarreal.
Parte del sevillismo de base ha expresado su sorpresa e indignación ante el hecho de que los actuales dueños hayan priorizado el cierre de sus negocios personales y la «venta del club» antes de asegurar matemáticamente la permanencia en la máxima categoría. Mientras los directivos ultiman los detalles del traspaso, más de 600 aficionados se preparan para viajar a La Cerámica en apoyo de un equipo que lucha por no caer al abismo.















