Los Angeles Lakers se despiden de la temporada 2025/26 tras caer 110-115 ante los Oklahoma City Thunder. Con un contundente 4-0 en las semifinales del Oeste, los vigentes campeones avanzan a la final de conferencia mientras el proyecto angelino queda sumido en la incertidumbre.
LOS ÁNGELES – Se acabó. La resistencia de los Lakers llegó a su fin en el Crypto Arena. A pesar de pelear hasta el último segundo en un cuarto partido vibrante, el equipo de J.J. Redick sucumbió ante la superioridad de los Oklahoma City Thunder (OKC), que sellaron su pase a las finales de la Conferencia Oeste con una barrida histórica.
Una lucha digna contra el destino
El equipo angelino saltó a la pista consciente de la dificultad de la gesta. Sin su gran estrella de presente y futuro, Luka Doncic, quien vio el partido desde el banquillo debido a una lesión muscular, los Lakers se encomendaron al eterno LeBron James. A sus 41 años, «El Rey» volvió a demostrar por qué es una leyenda, firmando un doble-doble de 24 puntos y 12 rebotes, pese a jugar gran parte del encuentro con un tobillo lastimado.
Junto a él, Austin Reaves (27 puntos) y Rui Hachimura (25 puntos) mantuvieron viva la esperanza de la remontada. Los Lakers llegaron a mandar en el marcador durante el tercer cuarto, pero el talento de OKC acabó por imponerse.
El rodillo de los Thunder
Oklahoma City volvió a estar guiado por un imperial Shai Gilgeous-Alexander, quien anotó 35 puntos y demostró por qué es el actual MVP. La sorpresa de la noche fue el joven Ajay Mitchell, quien con 28 puntos se convirtió en el factor X para los visitantes, anotando tiros libres decisivos en los segundos finales.
Con este triunfo, los Thunder se convierten en apenas el undécimo equipo en la historia de la NBA en comenzar los Playoffs con un balance de 8-0, tras haber barrido también en la ronda anterior. Ahora esperan rival, que saldrá del duelo entre los San Antonio Spurs y los Minnesota Timberwolves.
Un verano de incógnitas: ¿El adiós de LeBron?
Tras la eliminación, el foco se desplaza de la pista a los despachos. La gran pregunta que rodea a la franquicia es el futuro de LeBron James. Con 23 temporadas a sus espaldas, el alero deberá decidir si continúa un año más en Los Ángeles, si busca un nuevo destino o si opta por la retirada definitiva.
Además de la decisión de James, la gerencia de los Lakers, encabezada por Rob Pelinka, se enfrenta a decisiones críticas: la continuidad de piezas como DeAndre Ayton, la renovación de la rotación para acompañar a un Doncic sano el próximo curso y la necesidad de reforzar un juego interior que sufrió ante el empuje de Chet Holmgren y compañía.
Los Lakers cierran así un curso marcado por la épica de haber superado a los Rockets en la ronda previa sin sus estrellas, pero que termina con la amarga sensación de una «defunción anunciada» ante el equipo más en forma de la liga.















