Santa Cruz de Tenerife | En una jornada marcada por la tensión política y la crisis sanitaria marítima, el presidente de Canarias, Fernando Clavijo, ha lanzado este miércoles un mensaje contundente al Gobierno central durante su comparecencia en el pleno del Parlamento autonómico.
El eje de la disputa: la gestión del buque Hondius, afectado por un brote de hantavirus, y la negativa de la administración regional a permitir su atraque en el puerto tinerfeño de Granadilla sin garantías plenas.
Un rechazo frontal a la «arrogancia» centralista
Clavijo, que compareció a petición propia, justificó su decisión de no autorizar la entrada de la embarcación basándose en la protección de la salud pública. Sin embargo, su discurso fue más allá de lo sanitario, denunciando lo que considera una actitud prepotente por parte de las autoridades de Madrid.
«No aceptamos que nadie venga desde Madrid a poner en riesgo la seguridad de todos los canarios y que tengamos que agachar la cabeza, como otros hubiesen hecho», sentenció el presidente.
Las claves del conflicto
Según el líder del Ejecutivo canario, la gestión de la crisis por parte del Estado ha estado marcada por cuatro factores críticos:
- Falta de transparencia: Se acusa al Gobierno central de ocultar y «hurtar» información vital sobre el estado real del brote a bordo.
- Imposición política: Clavijo denunció que se pretendió apartar a los técnicos canarios bajo el pretexto de que «no tenían ni idea».
- Soberbia institucional: El presidente lamentó que, tras ignorar los criterios autonómicos, se pretendiera que fuera el Gobierno de Canarias quien firmara las autorizaciones de riesgo.
«No seremos cómplices»
El presidente fue tajante al explicar por qué se plantó ante las directrices de Madrid: «No hemos querido ser cómplices ante la ausencia de información y ante la soberbia, la arrogancia, la imposición y el desprecio».
Con estas declaraciones, Clavijo refuerza su postura de autonomía frente a las decisiones estatales en situaciones de emergencia, subrayando que la seguridad del archipiélago no puede quedar supeditada a decisiones externas tomadas sin consenso ni rigor informativo.















