El Instituto Nacional de Toxicología de Sevilla remite los análisis al juzgado de Ceuta. Paralelamente a la causa por asesinato, se sigue un procedimiento por violencia de género tras la denuncia de la madre desde prisión.
La investigación judicial por la trágica muerte de Tyron José, el bebé fallecido en octubre de 2025 en una vivienda de Alférez Provisional, cuenta ya con un elemento clave sobre la mesa. El Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses de Sevilla ha remitido un informe forense a la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia número 2 de Ceuta. Aunque el documento no es concluyente para determinar con exactitud quién causó las lesiones al menor, sí aporta datos determinantes sobre los contactos físicos que tuvo la víctima antes de morir.
El objetivo principal de esta prueba pericial era arrojar luz sobre las circunstancias que rodearon el fallecimiento del lactante, ocurrido en el transcurso de una violenta pelea entre sus progenitores, quienes actualmente se encuentran en prisión preventiva y podrían enfrentarse a una petición de prisión permanente revisable.
Los resultados del análisis genético
Los forenses analizaron diversos hisopos tomados del cuerpo del bebé para identificar huellas de ADN. Los resultados muestran dos escenarios diferenciados:
- Rostro (Hisopo buconasal): Los análisis genéticos han determinado que la muestra pertenece exclusivamente al bebé. Se trata de un perfil genéticamente puro, sin contaminación ni alelos adicionales que sugieran el contacto de otra persona en esa zona concreta.
- Manos (Hisopos cutáneos): En este caso, el resultado ha sido una mezcla desbalanceada. Además del perfil genético del propio lactante, se han detectado alelos minoritarios de, al menos, una segunda persona.
Clave de la investigación: Este hallazgo confirma que el bebé tuvo contacto físico directo con un tercero antes de fallecer. El informe forense insiste en la necesidad de realizar un cotejo con el ADN de los investigados para precisar a quién corresponden esos restos biológicos.
Un escenario de violencia y dos causas paralelas
El procedimiento principal avanza bajo la calificación de asesinato con la agravante de que la víctima era menor de edad. Sin embargo, la causa se ha bifurcado: de forma paralela, se tramita un procedimiento por violencia de género. Esto ocurre después de que la madre del niño, ya estando en prisión preventiva, presentara una denuncia por malos tratos contra su pareja.
La crónica de los hechos recogida en la investigación dibuja un escenario de extrema violencia doméstica. Aquel domingo 5 de octubre de 2025, el matrimonio mantuvo fuertes discusiones desde la mañana en presencia de la víctima y de otro hijo menor de edad de la acusada. Entre las 17:00 y las 18:00 horas, la tensión escaló con golpes y amenazas en los que el bebé se vio directamente involucrado al ser agarrado por sus padres. De hecho, la madre llegó a telefonear a una amiga para alertar de la agresión mutua, asegurando entonces que el niño seguía vivo.
Dos horas y media de silencio
Uno de los puntos más oscuros para los investigadores es la gestión del tiempo por parte de los acusados. Los indicios apuntan a que los padres se percataron del fallecimiento del menor alrededor de las 21:00 horas. Sin embargo, la primera llamada a los servicios de emergencia no se registró hasta las 23:30 horas.
- La llamada al 112: No fue realizada por los padres, sino por el tío del pequeño, quien acudió a la vivienda. Este familiar es el único investigado que se encuentra en libertad sin medidas cautelares.
- Ocultación de pruebas: Se sospecha que, durante esas dos horas y media de silencio, los padres cambiaron la ropa del bebé con el fin de ocultar el crimen, puesto que las vestiduras originales presentaban abundantes manchas de sangre.
Cuando el personal sanitario del 061 logró acceder finalmente al inmueble, solo pudo certificar el fallecimiento del recién nacido, determinando que la muerte se había producido de forma violenta a causa de los golpes recibidos al menos media hora antes de la llamada de auxilio. El cotejo definitivo de los restos de ADN hallados en las manos del menor será fundamental para determinar el grado de participación de cada uno de los encarcelados en el fatal desenlace.















