Los acusados presuntamente agredieron a la víctima por turnos aprovechando que estaba semiconsciente y grabaron los hechos entre mofas.
Este lunes ha comenzado en la sección 22 de la Audiencia de Barcelona el juicio contra tres hombres acusados de violar por turnos a una joven de 24 años a la salida de una discoteca en febrero de 2020. La Fiscalía solicita para cada uno de ellos una pena de diez años de prisión: siete por un delito de agresión sexual con penetración y tres más por revelación de secretos, además de una indemnización conjunta de 30.000 euros por daños morales.
Según el escrito de acusación, los hechos ocurrieron la noche del 29 de febrero de 2020. Tras conocer a la víctima en el local de ocio, los procesados aprovecharon su elevado estado de embriaguez, que la dejó en condiciones de «somnolencia» y «prácticamente inconsciente», para introducirla en los asientos traseros de un coche aparcado en las inmediaciones y agredirla sexualmente.
Grabación de los hechos y alerta ciudadana
Además de la agresión, los acusados grabaron las escenas con el teléfono móvil de uno de ellos mientras hacían comentarios jocosos y se mofaban de la situación.
La intervención policial se produjo antes de las siete de la mañana gracias al aviso de una testigo, quien alertó a una patrulla de los Mossos d’Esquadra tras ver a varios hombres grabando a una joven «adormilada» dentro de un vehículo. Al personarse en el lugar, los agentes encontraron a la víctima completamente desorientada, mareada y con la ropa descolocada.
Los tres hombres fueron detenidos ese mismo día y permanecieron en prisión provisional hasta octubre de 2020.
Contradicciones y el vídeo como prueba
Durante la primera sesión del juicio, los agentes de la policía autonómica que intervinieron han destacado las notables contradicciones de los acusados en el momento de los hechos. Al ser preguntados, primero afirmaron que la joven era la novia de uno de ellos —pese a no recordar su nombre— y posteriormente sostuvieron que las relaciones habían sido consentidas.
Para intentar justificar su versión ante la patrulla, uno de los procesados llegó a mostrar los vídeos grabados. Sin embargo, el agente de los Mossos encargado de analizar las imágenes ha testificado de forma contundente en el tribunal:
«En las imágenes se ve a la víctima completamente dormida, sin enterarse de nada. No respondía a lo que hacían ni a lo que le decían, mientras los acusados hacían comentarios jocosos y se reían.»
Declaración de la víctima y secuelas psicológicas
La víctima ha declarado protegida detrás de un biombo para evitar el contacto visual con los acusados. La joven ha relatado que sus últimos recuerdos se sitúan dentro de la discoteca y que lo siguiente que recuerda es que un policía la despertó en el coche: «Estaba desorientada, no sabía dónde estaba. Me vi con la falda levantada y rodeada de gente», ha manifestado, explicando también la grave pérdida de confianza y el deterioro emocional que sufre desde entonces.
Por su parte, las peritos forenses han ratificado que el examen médico es «absolutamente compatible con su relato». Los análisis confirmaron lesiones físicas (moratones) y una «laguna amnésica» parcial provocada por el alcohol. Asimismo, han certificado que la joven padece secuelas psicológicas severas y crónicas, tales como insomnio, pesadillas, falta de concentración y profundos sentimientos de culpabilidad y desesperanza.














