La Organización de Consumidores y Usuarios aconseja apagar el frigorífico durante ausencias prolongadas, siempre que se sigan unas pautas estrictas de limpieza y ventilación para impedir el moho
Con la llegada de las vacaciones de verano, los hogares españoles reducen temporalmente su actividad, lo que lleva a muchos usuarios a plantearse el apagado de diversos electrodomésticos para mitigar el consumo de energía. Mientras que la desconexión del televisor, el router o el termo eléctrico suele ser una práctica habitual y sencilla, el frigorífico genera importantes dudas debido a su funcionamiento continuo. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) detalla los criterios clave para decidir si se debe desenchufar la nevera antes de salir de viaje, analizando tanto el impacto económico en la factura de la luz como las condiciones higiénicas necesarias para evitar deterioros en el aparato.
El impacto del frigorífico en la factura de la luz y el consumo fantasma
La nevera es el único electrodoméstico del hogar que permanece encendido de manera ininterrumpida, lo que lo convierte en uno de los principales responsables del gasto energético doméstico. Según los datos proporcionados por la OCU, un frigorífico moderno consume una media de entre 200 y 300 kWh al año, una cifra que se traduce en un coste directo de entre 30 y 50 euros anuales por el mero hecho de mantenerlo en funcionamiento.
Si se analiza el gasto en periodos más cortos, el consumo de un frigorífico oscila entre los 500 Wh en un plazo de 24 horas y los 1.100 Wh diarios en el caso de los modelos de mayor capacidad. Esta variación técnica puede suponer una diferencia de hasta 30 euros al año entre los dispositivos más eficientes y los más voluminosos. De este modo, mantener el aparato enchufado durante las vacaciones de verano cuando se encuentra vacío o semi-vacío representa un consumo innecesario de electricidad y un desembolso económico evitable para las familias.
El protocolo de la OCU para apagar la nevera con seguridad
En el caso de optar por la desconexión del aparato durante las vacaciones, la OCU recalca que no basta con desenchufar el cable de la corriente. Para evitar problemas de salubridad y conservar el electrodoméstico en perfectas condiciones, los expertos aconsejan seguir un protocolo riguroso de cuatro pasos:
- Vaciado completo: Es indispensable retirar la totalidad de los alimentos tanto del compartimento refrigerador como del congelador, procediendo a tirar o donar todos aquellos productos que sean perecederos.
- Descongelación y limpieza: Si el aparato lo requiere, se debe realizar un desescarche completo. Posteriormente, se recomienda limpiar las paredes internas y los compartimentos con una mezcla de agua y bicarbonato, un remedio eficaz para eliminar residuos y neutralizar los malos olores.
- Ventilación de los compartimentos: Una vez limpio, resulta fundamental dejar las puertas de la nevera entreabiertas. Para evitar que se cierren por completo de forma accidental, se puede hacer uso de elementos cotidianos como una toalla o una cuchara de madera. Este gesto impide de manera directa la proliferación de bacterias, malos olores y la formación de moho en un ambiente cerrado y húmedo.
- Desconexión física: Desenchufar el dispositivo directamente de la toma de corriente para suprimir por completo cualquier tipo de consumo fantasma.
Pautas de eficiencia si se decide mantener el aparato encendido
Existen escenarios en los que, debido a una estancia breve fuera del hogar o a la imposibilidad de vaciar el contenido por completo, se prefiere dejar el frigorífico en funcionamiento. Para estos casos, la organización de consumidores señala que es posible minimizar el impacto energético regulando el termostato a una temperatura ligeramente superior a la habitual. Como norma general para un uso eficiente, el frigorífico debe programarse a una temperatura de 5 grados Celsius, mientras que el congelador debe situarse en los -18 grados Celsius.
Asimismo, es necesario cerciorarse de que las gomas de sellado de las puertas se encuentren en perfecto estado de conservación para garantizar un cierre hermético que impida fugas de frío.
Consejos generales para optimizar el rendimiento del frigorífico todo el año
Más allá de los periodos vacacionales, la eficiencia energética de la nevera depende de su ubicación, de su mantenimiento básico y de la distribución interna de los alimentos. Los expertos recuerdan las siguientes pautas de optimización:
- Ubicación estratégica: Se debe evitar la instalación del aparato cerca de fuentes directas de calor, como hornos, radiadores o zonas con alta exposición solar, ya que esto le obligará a consumir más energía para enfriar. De igual modo, se aconseja no colocarlo excesivamente pegado a la pared.
- Limpieza trasera: El frigorífico realiza el intercambio de calor con el ambiente a través de su parte trasera. Es necesario retirar el polvo acumulado en esta rejilla de manera frecuente para asegurar que el proceso se realice correctamente y no se eleve el gasto eléctrico.
- Uso responsable de la puerta: Reducir al mínimo el tiempo en que la puerta permanece abierta para evitar pérdidas drásticas de temperatura.
- Organización del espacio: Ordenar el interior de forma que se aproveche el espacio disponible, pero evitando comprimir en exceso los alimentos para que el aire frío pueda circular libremente entre ellos.
- Equipamiento independiente: Optar por un congelador independiente que resulte eficaz puede suponer una mejora notable en el ahorro de la factura de la luz a largo plazo.













