Tras casi cuatro meses de vistas en la Audiencia Nacional, el proceso entra en su fase final con los alegatos de las defensas restantes —entre ellas la de José Manuel Villarejo— y el turno de última palabra de los ocho acusados.
MADRID.– El juicio por la llamada ‘Operación Kitchen’, que se desarrolla en la Audiencia Nacional desde el pasado 6 de abril, encara su recta final. Esta semana se celebrarán las últimas sesiones para concluir la exposición de los informes de las defensas y dar la oportunidad a los ocho procesados de ejercer su derecho a la última palabra, dejando el caso visto para sentencia, previsiblemente antes del jueves.
La jornada de este lunes arranca con las intervenciones de los letrados de los últimos cuatro acusados. Entre ellos destaca el excomisario José Manuel Villarejo, quien ha manifestado su intención de intervenir personalmente en la presentación de su informe final haciendo valer su condición de abogado junto a su letrado, Antonio José García Cabrera.
Junto a Villarejo, expondrán sus conclusiones las defensas de:
- Sergio Ríos: El exchófer de Luis Bárcenas, captado como confidente del operativo.
- Andrés Gómez Gordo: Comisario y exasesor de seguridad de María Dolores de Cospedal.
- José Luis Olivera: Comisario procesado a instancias de la Abogacía del Estado y las acusaciones populares del PSOE y Podemos.
Cruce de acusaciones en la cúpula de Interior
Las sesiones previas estuvieron marcadas por los informes de las defensas del exministro del Interior Jorge Fernández Díaz y de su ex secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, quienes mantuvieron estrategias radicalmente opuestas para desvincularse de la supuesta trama de espionaje al extesorero del PP Luis Bárcenas.
Mientras la defensa de Fernández Díaz negó cualquier interés en la documentación de Bárcenas y acusó a Martínez de manipular los mensajes de texto protocolizados ante notario que le incriminan, el exnúmero dos de Interior defendió la legalidad del operativo policial encubierto. Según alegó su letrado, la intervención respondía a labores puramente policiales de «inteligencia» para rastrear cuentas ocultas y posibles testaferros del extesorero tras salir a la luz su patrimonio en Suiza.


















