La noche de Halloween es una fiesta para las personas, pero puede convertirse en una pesadilla para perros y gatos. Dulces tóxicos al alcance de un hocico, disfraces que generan estrés, velas encendidas a ras de suelo y un desfile de desconocidos llamando al timbre. Te contamos qué vigilar y cómo actuar.
Lee tambien: Series de terror para maratonear en Halloween: las mejores en Netflix, Max, Prime Video y Disney+
1. El chocolate: el peligro más grave
El chocolate contiene teobromina y cafeína, dos sustancias que los perros y los gatos no pueden metabolizar como las personas. Cuanto más oscuro y puro sea el chocolate, mayor concentración de teobromina tiene y más tóxico resulta.
Las noticias de Ceuta, cada mañana a las 7:30
Lo más leído, la farmacia de guardia, el tiempo y el estado del Estrecho en tu correo. Gratis.
Una cantidad pequeña puede provocar vómitos, diarrea, jadeos y taquicardias. En cantidades mayores puede causar convulsiones e incluso la muerte del animal.
Lee tambien: Halloween 2026: 15 películas de terror para una noche de miedo
Qué hacer: mantén los dulces de Halloween fuera del alcance de la mascota, especialmente los que los niños dejan tirados por el suelo después de la ronda de “truco o trato”. Si sospechas que tu perro o gato ha comido chocolate, acude al veterinario de inmediato. No esperes a que aparezcan síntomas.
2. Otros dulces peligrosos
No solo el chocolate es un riesgo. Muchas golosinas contienen xilitol, un edulcorante artificial que resulta extremadamente tóxico para los perros: puede provocar una bajada brusca del azúcar en sangre y daño hepático.
Las golosinas con envoltorios pequeños también suponen un peligro de asfixia o de obstrucción intestinal si el animal se las traga enteras.
3. Disfraces: diversión para ti, estrés para ellos
Disfrazar a la mascota puede parecer gracioso, pero no todos los animales lo toleran. Un disfraz puede provocar estrés, ansiedad e incomodidad, sobre todo en animales que no están acostumbrados a llevar ropa.
Señales de que el disfraz le molesta: se queda inmóvil, intenta quitárselo, jadea más de lo normal, baja las orejas o se esconde.
Si decides ponerle un disfraz, que sea por un rato breve, que no le tape los ojos ni la boca, que no tenga piezas pequeñas que pueda arrancar y tragar, y que no le impida moverse con normalidad.
4. Decoración: velas, cables y piezas pequeñas
Las velas dentro de calabazas son un riesgo de quemaduras, sobre todo para los gatos, que tienden a acercarse a las llamas, y para los perros, que pueden derribar la calabaza con un coletazo. Usa velas LED si hay mascotas en casa.
Los cables eléctricos de las luces decorativas pueden provocar descargas si el animal los muerde. Y las piezas pequeñas de decoración (arañas de plástico, ojos falsos, telarañas de algodón) pueden acabar en el estómago del perro.
5. Ruidos, timbres y desconocidos
Halloween supone una noche entera de timbre sonando, niños gritando, petardos en algunas zonas y personas disfrazadas en la puerta. Para muchas mascotas, eso es una fuente de estrés comparable a la de los fuegos artificiales.
Consejos:
- Mantén a la mascota en una habitación tranquila, lejos de la puerta.
- Si tu perro se pone muy nervioso con los ruidos fuertes, consulta con el veterinario días antes: puede recomendarte soluciones para la ansiedad.
- No dejes la puerta abierta mientras atiendes a los niños: un perro asustado puede salir corriendo a la calle.
6. Pinturas y tintes
Teñir el pelaje de la mascota con pinturas para disfrazarla puede provocar alergias, irritaciones cutáneas y reacciones tóxicas si el animal se lame. Estas sustancias no están pensadas para uso animal. Si quieres que participe de la fiesta, un pañuelo o un lazo es más seguro que cualquier pintura.
7. Gatos negros: un riesgo real
No es un mito: los gatos negros pueden ser víctimas de bromas pesadas, robos o maltratos durante Halloween. Si tienes un gato negro, mantenlo dentro de casa los días previos y la noche del 31. Es una precaución sencilla que puede evitar un disgusto.
Cuándo acudir al veterinario
Acude de urgencia si tu mascota presenta alguno de estos síntomas: vómitos persistentes, diarrea, temblores, convulsiones, jadeo excesivo, letargo o hiperactividad repentina. Si crees que ha ingerido chocolate, xilitol o cualquier sustancia tóxica, no esperes: el tiempo es determinante.












