Con cerca de 3.500 efectivos de las Fuerzas Armadas para una población de unos 84.000 habitantes, Ceuta es una de las plazas militares más importantes de España. Aproximadamente uno de cada 24 ceutíes es militar. El debate sobre la profesión de riesgo no es, aquí, una cuestión lejana: afecta directamente a miles de familias.
Una ciudad marcada por la presencia militar
La relación de Ceuta con las Fuerzas Armadas es histórica y estructural. La Comandancia General de Ceuta agrupa unidades del Ejército de Tierra que hacen de la ciudad uno de los principales destinos militares del país, junto con Melilla (unos 3.300 efectivos) y las grandes bases peninsulares.
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Pero lo que distingue a Ceuta es la proporción: mientras que en una ciudad peninsular de tamaño medio la presencia militar puede ser testimonial, aquí el personal de las Fuerzas Armadas representa en torno al 4% de la población total. Si se suman las familias directas de esos militares, la cifra de personas afectadas por cualquier cambio en sus condiciones laborales se multiplica.
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A esa cifra hay que añadir el impacto económico indirecto: los salarios militares alimentan el comercio local, la hostelería y el mercado inmobiliario de una ciudad donde el sector público tiene un peso determinante en la economía.
Qué reclaman las asociaciones y por qué importa en Ceuta
Como informó este periódico, ASFASPRO, AUME y UMT han exigido al Ministerio de Defensa una reunión urgente para que se reconozca la carrera militar como profesión de riesgo, lo que abriría la puerta a coeficientes reductores de la edad de jubilación y a una equiparación con otros cuerpos como la Policía Nacional o la Guardia Civil.
En Ceuta, esta reivindicación tiene una dimensión particular por varios motivos:
- Destino fronterizo: los militares destinados en Ceuta operan en una zona de especial sensibilidad geopolítica. La frontera con Marruecos, las aguas del Estrecho y las crisis migratorias periódicas hacen que la actividad no sea comparable a un destino en el interior peninsular.
- Operatividad constante: las unidades de Ceuta participan regularmente en misiones internacionales y en ejercicios de alta exigencia. La Legión, con su base histórica en la ciudad, es una de las unidades más desplegadas del Ejército.
- Condiciones de destino: la insularidad efectiva de Ceuta (sin conexión terrestre con la Península, dependiente de barco y avión) añade un factor de aislamiento que otras guarniciones no tienen.
El doble régimen: un problema agravado en Ceuta
Como se explica en detalle en nuestro artículo sobre qué es la profesión de riesgo militar y cómo afecta a la jubilación, los militares españoles están divididos en dos regímenes de cotización:
- Clases Pasivas: los que ingresaron antes del 1 de enero de 2011. Los coeficientes reductores por profesión de riesgo no se aplican directamente a este régimen.
- Régimen General de la Seguridad Social: los que ingresaron a partir de 2011, donde sí caben los coeficientes.
En Ceuta, la proporción de militares en Clases Pasivas puede ser especialmente significativa, dado que muchos suboficiales y oficiales de las escalas medias y superiores —quienes llevan décadas destinados en la ciudad o han pasado por ella varias veces a lo largo de su carrera— ingresaron antes de esa fecha.
Defensa aceptó en abril de 2026 que el reconocimiento debería alcanzar a todos los uniformados, independientemente del régimen, pero el desarrollo normativo para hacerlo efectivo es el principal escollo.
Qué cambiaría en la práctica
Si finalmente se aprueba el reconocimiento como profesión de riesgo con los coeficientes que barajan las asociaciones (0,20 por año de servicio), el impacto en Ceuta sería directo:
- Jubilación anticipada sin penalización: un soldado profesional que hoy se retira obligatoriamente a los 58 años podría hacerlo antes, desde los 60 con el coeficiente (o antes con suficientes años cotizados), sin la reducción de pensión que ahora conlleva el retiro anticipado.
- Mejora de pensiones: la equiparación con Policía Nacional y Guardia Civil supondría un incremento en los haberes reguladores para el cálculo de la pensión.
- Efecto económico local: mejores pensiones de retiro para miles de militares que, en muchos casos, se quedan a vivir en Ceuta tras su carrera activa se traducirían en mayor poder adquisitivo en la ciudad.
Un precedente en las desigualdades que Ceuta conoce bien
Las asociaciones militares hablan de «agravio comparativo» al referirse a la diferencia de trato con otros cuerpos de seguridad del Estado. En Ceuta, este discurso resuena con fuerza porque la ciudad ya vivió un debate similar con la equiparación salarial de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, de la que los militares quedaron excluidos.
Aquel episodio dejó malestar en las guarniciones de Ceuta y Melilla, donde militares y guardias civiles conviven en los mismos barrios, comparten servicios y, sin embargo, ven cómo sus condiciones de retiro y sus pensiones divergen.
Qué viene ahora
Las tres asociaciones han pedido una reunión directa con la ministra de Defensa, argumentando que el asunto excede el ámbito técnico del Consejo de Personal donde lleva atascado más de una década.
El proceso aún necesita que el Ministerio de Inclusión y Seguridad Social elabore un real decreto y lo eleve al Consejo de Ministros. Las asociaciones advierten de que, sin voluntad política clara, el reconocimiento difícilmente llegará antes de las próximas elecciones generales de 2027.
En Ceuta, donde uno de cada 24 habitantes es militar, ese plazo no es una estadística: es la diferencia entre retirarse con dignidad o seguir esperando.













