Durante una entrevista concedida al presentador Santi Acosta, la madre del condenado analizó la reciente publicación de unos controvertidos audios privados y detalló los motivos que la han llevado a distanciarse de su hijo para preservar su salud mental.
Los audios filtrados y la denuncia judicial por la conversación desde prisión
La controversia en torno al entorno de Daniel Sancho se reavivó tras salir a la luz unas grabaciones telefónicas fechadas el 4 de octubre de 2025. En dicha conversación, el joven solicitaba a su madre una elevada suma de dinero destinada a la compra de un terreno en Tailandia a través de una intermediaria, una maniobra con la que pretendía obtener la libertad provisional mediante la intervención del propietario del terreno para trasladar el caso a otras manos. En la charla, en la que se aprecia la duda de Silvia Bronchalo sobre las consecuencias legales del movimiento, Daniel Sancho llegaba a afirmar: «Hemos intentado ganar por las buenas pues ahora vamos a ganar por las malas».
Durante su intervención televisiva, Silvia Bronchalo confirmó que ella misma realizaba las grabaciones de las videollamadas con el consentimiento de su hijo. «Grabo yo. Siempre las he grabado, él sabía que yo le grababa y tenía su permiso para grabar todas las conversaciones por videollamada», explicó, añadiendo que su único propósito era conservar su voz y registrar las peticiones que le formulaba, como libros o material de muay thai. Sin embargo, desmintió de forma categórica ser la responsable de su difusión pública: «No sé quién lo ha hecho. Yo desde luego no lo he filtrado». Para esclarecer el origen de la divulgación, confirmó haber presentado una denuncia en el juzgado con el fin de castigar la filtración de una conversación privada mantenida desde un centro penitenciario.
Bronchalo expresó el profundo malestar que le causó ver publicado el material en los medios de comunicación, calificándolo como una manipulación para hacerle daño y que perjudica directamente a su hijo. Asimismo, confesó el impacto emocional que le produjo la solicitud económica: «Una llamada así de tu hijo a 15.000 kilómetros cuando sabes que no hay ninguna posibilidad a mí me deja arrasada. Nunca me planteé enviarle el dinero pero su desesperación o su manipulación… Yo lo único que puedo me queda es escucharle. Siempre he sabido que era imposible solicitar una fianza para Daniel».
Ruptura de la relación, distanciamiento y reproches del entorno jurídico
Respecto a la situación actual de su vínculo maternofilial, Silvia Bronchalo reveló que no mantiene contacto con su hijo desde el mes de abril, precisando que le ha enviado dos cartas desde la embajada sin haber obtenido respuesta. El origen del distanciamiento se sitúa tras una estancia de un mes y medio en Tailandia en la que la relación parecía encauzarse; no obstante, la madre del joven manifestó haberse sentido decepcionada al comprobar que él no había sido completamente sincero. «A lo mejor su afán o desesperación por salir de ahí como sea, lo que hace es manipularme a mí e intentar manipular también a su padre, no lo sé. Podría ser que esté a dos bandas, a ver de qué manera consigue su propósito», declaró.
Ante esta coyuntura, confirmó que fue ella quien tomó la decisión de distanciar la relación para proteger su salud mental. Bronchalo señaló haber intentado respaldar a su hijo recordándole que las únicas dos personas cercanas con las que cuenta son sus padres, lamentando que sus esfuerzos no hayan prosperado. Además, denunció el trato recibido por parte del equipo legal de su hijo: «Quieren de mí aportación económica o es lo que me solicita Daniel pero luego se me ha apartado completamente del proceso. Lo único que he recibido del entorno jurídico son reproches y difamaciones».
En su última videollamada, la madre le trasladó su tristeza y le comunicó su decisión de no hablar durante un tiempo, hasta que él fuera capaz de separar la relación paterna de la materna. A pesar del dolor de la situación, aseguró que no dejará de quererle: «Yo también lo echo de menos, pero me hace daño. Hay cosas que no quiero ni puedo escuchar y no soy capaz de digerir. Pienso en él todo el rato, es como una obsesión constante que tengo en la cabeza. Me ha cambiado la vida, el carácter y la forma de vivir», concluyó, añadiendo que «una madre siempre va a querer a su hijo, pase lo que pase. Yo siento que no me quiere y es muy duro. Daniel necesita rodearse de otro tipo de personas pero nunca voy a dejar de quererlo».











