Un fallo en la batería del monoplaza de Fernando Alonso destapa una crisis logística y de fiabilidad en el motorista japonés. La escudería limita su actividad en Bahréin a tandas cortas para evitar nuevas roturas antes del GP de Australia.
El pesimismo se ha instalado definitivamente en el box de Aston Martin. Lo que comenzó como un contratiempo mecánico en el coche de Fernando Alonso durante la sesión del jueves se ha transformado en una crisis de dimensiones críticas para el proyecto anglo-japonés. Honda, proveedor de motores del equipo, ha emitido un comunicado de urgencia confirmando que el origen del problema fue la batería, pero revelando un dato mucho más preocupante: no tienen repuestos suficientes.
El fantasma de la «escasez de piezas»
La noticia ha saltado este viernes, último día de pretemporada, cuando se esperaba que el equipo recuperara el tiempo perdido. El comunicado de HRC (Honda Racing Corporation) es tajante:
«Debido al problema con la batería y a la escasez de piezas de unidades de potencia, hemos adaptado el plan de hoy para que sea muy limitado y consista únicamente en tandas cortas».
Esta falta de componentes sugiere dos escenarios posibles, ambos negativos: o bien se han dañado demasiados elementos en los bancos de pruebas de Sakura, o la capacidad de producción de Honda no está cumpliendo con los plazos exigidos por el nuevo reglamento. En consecuencia, el plan de Lance Stroll para hoy se ha visto reducido a la mínima expresión para «no romper nada más».
Alonso, contundente; De la Rosa, en silencio
Fernando Alonso no ha ocultado su frustración tras bajarse del coche, asegurando que «hay muchas cosas que debemos arreglar». La situación es tan tensa que el equipo ha decidido cancelar la comparecencia ante los medios de Pedro de la Rosa, embajador de la escudería, sustituyéndola por un audio grabado. Un movimiento que se interpreta como un intento de evitar preguntas incómodas en un momento en el que las explicaciones escasean tanto como las piezas del motor.
Un inicio de temporada cuesta arriba
Con este panorama, Aston Martin llegará al Gran Premio de Australia con una montaña de incógnitas por resolver:
- Fiabilidad: La batería y la unidad de potencia están bajo sospecha.
- Kilometraje: El equipo es uno de los que menos ha rodado en esta pretemporada crucial.
- Rendimiento: Sin poder realizar tandas largas, es imposible saber dónde está el coche realmente en ritmo de carrera.
Lo que debía ser el inicio de una era dorada junto a Honda se ha convertido, por ahora, en una carrera contra el reloj para llegar a la primera cita del mundial con garantías mínimas de terminar la carrera.




















