La organización Amnistía Internacional ha hecho público un informe tras realizar una visita sobre el terreno a Ceuta entre el 10 y el 15 de septiembre —dos meses después de la entrada masiva de unas 80.000 personas los días 30 y 31 de julio— en el que denuncia la comisión de torturas, malos tratos y trato degradante por parte de miembros de las Fuerzas Armadas españolas contra la población migrante.
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La ONG ha remitido sus conclusiones por carta al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y al presidente autonómico, Juan Jesús Vivas, solicitando «acciones urgentes» para garantizar asistencia humanitaria, acogida digna y protección a los menores vulnerables.
Denuncias de torturas, trato vejatorio y violencia racista
Tras entrevistar a más de 65 personas y constatar pruebas gráficas, Amnistía Internacional documentó lesiones compatibles con golpes de porras reglamentarias y recogió testimonios sobre conductas de acoso y vejación sistemática:
- Agresiones físicas y humillaciones: El informe recoge testimonios de agresiones físicas, retenciones con bridas, amordazamientos y caídas provocadas desde alturas. Asimismo, denuncia vejaciones de carácter religioso e islamófobo, como obligar a migrantes musulmanes a arrodillarse para besar cruces cristianas o privarles de alimento si no acatan órdenes.
- Estrategia de desgaste: La organización señala un hostigamiento diario mediante identificaciones agresivas y restricciones de movilidad para impedirles el paso al centro urbano, supermercados o lugares de descanso. Según el informe, militares desplegados afirmaron a miembros de la entidad seguir órdenes explícitas para que los migrantes «no se sientan cómodos».
Desatención sanitaria, vulnerabilidad de menores y discurso de odio
La investigación alerta sobre las graves carencias en la atención básica de miles de personas que malviven en asentamientos informales o en la vía pública:
- Falta de cobertura básica y discriminación médica: Los migrantes reciben una sola comida al día tras prolongadas esperas, debiendo elegir a menudo entre alimentarse o recibir atención sanitaria. Además, Amnistía documentó tratos discriminatorios y comentarios racistas en recintos sanitarios, donde a heridos de gravedad y menores se les obligó a esperar en la calle.
- Desprotección de menores y mujeres: Cientos de mujeres y niños no acompañados permanecen en la calle sin acceso a aseos. La ONG señala que menores no acompañados que acudieron a pedir protección a las fuerzas de seguridad fueron rechazados de forma sistemática.
- Tensión social y acoso a activistas: El informe advierte sobre un clima de «creciente deshumanización» alimentado por discursos de odio y bulos, que se ha extendido hacia activistas y organizaciones humanitarias. La propia delegación de Amnistía Internacional sufrió identificaciones policiales, hostigamiento e insultos por parte de patrullas militares durante sus labores de investigación en la ciudad autónoma.








