El nuevo episodio de la serie diaria de La 1 de TVE estará marcado por la extrema gravedad de la recién nacida, la culpa de Alonso y las nuevas exigencias de Julio y Tomasa al servicio.
La tensión emocional y las intrigas palaciegas alcanzan un punto crítico en La Promesa, la exitosa producción de época de las tardes de La 1 de Televisión Española. En el capítulo de este viernes, 17 de julio, que se emitirá a las 18:35 horas, la tragedia sobrevuela la vida de María Fernández debido al delicado estado de salud de su bebé recién nacido. Una controvertida sugerencia de Samuel desatará la indignación y la desesperación de la doncella en el peor momento posible.
El capítulo anterior dejó a los habitantes del palacio sumidos en una profunda preocupación. Tras el reencuentro de las hermanas Arcos, caracterizado por los duros reproches de Tomasa hacia Petra, el dictamen médico no dejó lugar a la esperanza para la hija de María Fernández. Esta situación ha hundido en la culpa al marqués, Alonso, a quien Manuel y Curro han intentado consolar sin éxito. Paralelamente, Jacobo partió en solitario a visitar a su familia tras convencer a Martina de que no lo acompañase, en una fría despedida, mientras que el desprecio de Julio y Tomasa hacia el servicio volvió a generar un malestar generalizado tras desplazar a Pía y Teresa para sentarse junto a Cristóbal.
La desesperación de María Fernández y la sugerencia de Samuel
En la nueva entrega, la salud de la pequeña continuará empeorando, lo que llevará a María Fernández a una situación de absoluto desamparo. En un momento de profunda desesperación, la madre llegará a rezar a Jana para rogar por la vida de su hija.
La situación alcanzará su punto de mayor tensión cuando Samuel, ante el alarmante diagnóstico de la menor, sugiera la posibilidad de bautizar a la niña de urgencia por si finalmente fallece. Esta propuesta, motivada por el temor a un desenlace fatal, provocará un fuerte ataque de ira en María Fernández, quien reaccionará con rabia fruto del miedo a perder a su bebé. Mientras tanto, Alonso continuará atormentado por la culpa, temiendo que la muerte de la recién nacida pese para siempre sobre su conciencia si no logra salvarse, un hecho que Ciro y Lorenzo aprovecharon para comentar de forma malintencionada durante la cena de gala en honor al duque, donde Máximo descubrió con asombro que fue el propio marqués quien asistió el parto.
Nuevas provocaciones del servicio y tensiones familiares
Por otro lado, la convivencia en la planta del servicio de La Promesa se volverá aún más insostenible. Julio y Tomasa, que consideran a los empleados de la casa como unos ineptos, planearán nuevas jugarretas en su contra. Su última exigencia consistirá en demandar el mismo menú que se sirve a los señores. Esta desfachatez, sumada a la frialdad que está mostrando Tomasa, causará una gran incredulidad y rechazo entre las cocineras y las doncellas de la planta.
En paralelo, se abrirán otros frentes de conflicto en el palacio. Julieta recurrirá a la ayuda de Martina con el objetivo de evitar quedarse embarazada de Ciro. Por su parte, Máximo ofrecerá a Curro el puesto de segundo, una propuesta laboral que abrirá una nueva vía de tensión con Ángela. Aunque ella terminará cediendo a regañadientes ante la petición de darle una oportunidad al duque, su conformidad será solo aparente. Por último, las sospechas se instalarán en Adriano, quien se mostrará convencido de que fue Petra quien los vio besarse, sembrando la duda sobre si su intuición es o no acertada.


















