China ha vuelto a marcar un antes y un después en la ingeniería moderna al lograr construir un edificio de 10 plantas en solo 28 horas, utilizando una innovadora tecnología de bloques de hormigón exprés que está revolucionando el sector de la construcción a nivel global.
La hazaña arquitectónica se ha convertido en un fenómeno internacional. En un proyecto que desafía todo lo conocido, un equipo de ingenieros chinos logró levantar un edificio de diez plantas en apenas 28 horas, gracias a un sistema ultraeficiente basado en módulos de hormigón prefabricados, ensamblados con una precisión milimétrica.
El sistema, que muchos expertos ya califican como una revolución industrial en el sector, se basa en bloques de hormigón producidos previamente en fábricas altamente automatizadas. Estos módulos llegan a la obra listos para ser ensamblados mediante grúas inteligentes y un proceso guiado por software de ingeniería asistida, lo que reduce al mínimo el margen de error y multiplica la velocidad de ejecución.
Los encargados del proyecto explican que este método de construcción no solo es más rápido, sino también más sostenible, ya que genera una cantidad significativamente menor de residuos respecto al hormigón tradicional vertido in situ. Además, su rendimiento permite reducir los costes logísticos, de transporte y de personal, elementos que están reconfigurando por completo el modelo de obra convencional.
La estructura, pese a haberse levantado en tiempo récord, cumple con todas las normativas internacionales de seguridad, resistencia sísmica y durabilidad, mostrando que la velocidad no está reñida con la calidad. De hecho, ingenieros internacionales creen que esta tecnología podría utilizarse para levantar hospitales, viviendas de emergencia, infraestructuras civiles o complejos industriales en tiempos sin precedentes.
China lleva años desarrollando esta tecnología modular y ampliando su capacidad industrial, pero este último hito representa un paso más en su ambición por liderar la nueva arquitectura del siglo XXI, donde la eficiencia y la industrialización de la construcción se imponen como la tendencia global.
Para muchos expertos, este avance abre un debate inevitable: ¿estamos ante el fin del modelo tradicional de construcción? Lo que sí está claro es que, después de levantar un edificio completo en solo 28 horas, la industria ha entrado en una nueva dimensión, y China ha vuelto a demostrar que juega en otra liga.

















