La presentadora elige la parroquia de su infancia en Entrevías para una ceremonia íntima, repitiendo el proceder que ya siguió con su primogénita, Laia
La popular presentadora y colaboradora de televisión, Cristina Pedroche, ha vuelto a hacer gala de su discreción en lo que respecta a su vida familiar más privada. A través de su perfil en la red social Instagram, Pedroche ha sorprendido a sus seguidores al anunciar el bautizo de su segundo hijo, una ceremonia que ha tenido lugar en la más estricta intimidad y cargada de simbolismo personal y local.
Bajo la premisa de «dos años después, el mismo ritual», la madrileña ha optado por repetir el esquema que ya utilizó con su primera hija, Laia. El evento, celebrado en secreto, ha tenido como escenario la Parroquia Santa Eulalia de Mérida, un templo situado en el corazón del barrio de Entrevías, en Vallecas. Se trata de un lugar de especial relevancia emocional para la presentadora, ya que fue en esa misma pila bautismal donde ella recibió el sacramento durante su infancia.
Una celebración íntima en el barrio de su familia
Fiel a sus raíces, Cristina Pedroche ha querido que este momento se desarrollase en el entorno donde residen sus padres, a quienes visita con frecuencia. La elección de la parroquia, ubicada en la zona de la calle Los Pedroches, refuerza el vínculo de la comunicadora con sus orígenes vallecanos. «Lo voy a celebrar de todas las formas posibles», ha manifestado con entusiasmo, subrayando su intención de disfrutar de una jornada de festejo familiar tras el acto religioso.
La noticia ha coincidido con un momento muy especial para el pequeño, quien acaba de cumplir nueve meses de vida. En una dedicatoria cargada de afecto, Pedroche se ha referido a su hijo como «el otro amor de mi vida» y «un bendito», confesando ante su comunidad de seguidores la plenitud que siente desde su llegada: «No sé cómo pude vivir tanto tiempo sin él. Es mi todo».
El precedente del bautizo de Laia
No es la primera vez que la colaboradora opta por esta fórmula de confidencialidad para los hitos religiosos de sus vástagos. Si bien en esta ocasión ha compartido algunas imágenes del entorno y de las calles del barrio en sus redes sociales, el bautizo de su hija mayor, Laia, se mantuvo en un absoluto anonimato hasta que ella misma lo reveló a posteriori en el podcast Poco se habla.
En aquel entonces, Pedroche detalló que a la ceremonia solo asistieron los abuelos maternos y paternos, logrando que el evento pasara desapercibido para la opinión pública. Con este segundo bautizo en Vallecas, la presentadora consolida una tradición familiar basada en la sobriedad y el refugio en su comunidad de origen.












