La comunicadora catalana detalla las consecuencias laborales que afrontó tras su negativa inicial a Paolo Vasile por motivos económicos, lo que supuso su salida de los debates de ‘Supervivientes’ y ‘Gran Hermano VIP’.
Sandra Barneda se ha sincerado sobre las repercusiones profesionales que experimentó en Mediaset tras declinar la propuesta de ponerse al frente de la primera temporada de ‘La Isla de las Tentaciones’. Durante su intervención en el pódcast ‘Decir las cosas’ de Vanity Fair España, la presentadora de televisión rememoró las drásticas consecuencias que tuvo su decisión en su volumen de trabajo dentro del grupo de comunicación de Fuencarral, una postura que adoptó por criterios estrictamente financieros y que motivó un prolongado periodo de inactividad laboral que se extendió durante más de un año.
Los motivos económicos detrás del rechazo inicial al formato de Cuatro
La trayectoria de Sandra Barneda se encuentra estrechamente ligada a la iconografía de ‘La Isla de las Tentaciones’ debido a sus escenas en la playa, las hogueras y la célebre frase dirigida a los participantes. Sin embargo, la comunicadora desveló que existió un lapso temporal en el que rechazó incorporarse al proyecto cuando le fue encomendado por el entonces consejero delegado de Mediaset, Paolo Vasile. «No fue por prejuicios, fue por un tema económico», aclaró la periodista en el pódcast, contextualizando la situación en un momento donde conducía diversos espacios en la franja de máxima audiencia de Telecinco.
La propuesta original del grupo audiovisual contemplaba que Barneda asumiera un formato que se concibió inicialmente para su emisión en la cadena secundaria Cuatro, con una estructura de únicamente ocho episodios. En aquel periodo, la profesional se encargaba de las galas de ‘Supervivientes’ y ‘Gran Hermano VIP’, lo que representaba un total de treinta espacios en el horario estelar al año. La coincidencia en los calendarios de grabación obligaba a la presentadora a renunciar a dichos programas tradicionales si aceptaba el nuevo espacio. «Yo les dije: ‘No me salen las cuentas’», argumentó la comunicadora para justificar su negativa ante la dirección.
Un silencio de quince meses y la sustitución comunicada por la prensa
La postura de la presentadora no fue bien recibida por la cúpula directiva del grupo audiovisual. Según relató la propia Sandra Barneda, tras trasladar sus explicaciones a Paolo Vasile mediante un mensaje de audio, se produjo una ausencia total de comunicación por parte de la empresa. «De ahí hubo un silencio absoluto… Casi me tiro un año y pico sin trabajar, hubo un castigo», manifestó de forma directa, confirmando la alteración que sufrió su agenda profesional tras el desencuentro.
La conductora catalana detalló asimismo la falta de comunicación interna que rodeó su salida de las principales apuestas de telerrealidad del grupo y la incorporación de otros perfiles profesionales al nuevo proyecto, una serie de cambios de los que tuvo constancia a través de los medios de comunicación. «Me enteré por la prensa que no hacía ‘Supervivientes’ y me enteré también por la prensa de que no hacía ‘Gran Hermano VIP’. Pero es que me enteré por la prensa de ‘Mónica Naranjo presentará La isla de las tentaciones’», desveló sobre el periodo en el que el programa quedó marcado en su estreno por las tramas de participantes como Fani y Cristopher.
El regreso a Telecinco y el relevo definitivo de Mónica Naranjo
La situación laboral de la comunicadora cambió sustancialmente tras el éxito cosechado por la primera edición del programa y su posterior traslado definitivo a la parrilla de Telecinco. La sequía laboral concluyó con una nueva llamada telefónica del máximo responsable de Mediaset. «Luego me llama Paolo y después de todo eso me dice ‘te va a gustar lo que te voy a ofrecer’», recordó Barneda. La oferta inicial consistía en asumir la conducción de los debates de la segunda temporada del formato, mientras Mónica Naranjo mantendría su posición como presentadora principal en las grabaciones exteriores.
Ante la proximidad de la finalización de su contrato con el grupo, la periodista optó por aceptar la propuesta de los debates. No obstante, un giro en las negociaciones entre la cantante y la cadena alteró los planes previstos. «La sorpresa es que Mónica no llega a un acuerdo con la cadena y me vuelven a ofrecer presentar», relató. Esta circunstancia propició el regreso definitivo de Sandra Barneda al frente de las entregas principales del formato, iniciando las grabaciones de la segunda temporada en el extranjero durante un periodo de dos meses y medio que coincidió con las restricciones de la crisis sanitaria.















