El Sistema Electroenergético Nacional se derrumba por completo ante la falta de combustible, afectando a diez millones de personas y agravando la tensión social.
Cuba atraviesa este martes, 17 de marzo de 2026, una de las crisis más profundas de su historia reciente. Un apagón total ha dejado a la isla caribeña en una situación de oscuridad absoluta, tras el colapso completo del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) registrado durante la jornada de ayer lunes. El fallo, calificado como uno de los más graves en décadas por la empresa estatal Unión Eléctrica, mantiene sin suministro a cerca de diez millones de personas.
La interrupción del servicio ha afectado de manera indiscriminada a todas las provincias del país, desde La Habana hasta Santiago de Cuba. El derrumbe del sistema no solo ha paralizado la actividad doméstica, sino que ha interrumpido servicios críticos como el suministro de agua potable, las comunicaciones, el transporte público y la operatividad de hospitales y empresas, sumiendo a la población en una situación de extrema precariedad.
Las causas de la parálisis energética
El Gobierno cubano ha atribuido este desastre a la crítica escasez de combustible y a la incapacidad de mantener operativas sus centrales termoeléctricas, muchas de ellas obsoletas y carentes de repuestos. La crisis energética, que se venía gestando desde mediados de 2024, ha alcanzado su punto de no retorno debido a varios factores determinantes:
- Bloqueo petrolero: Desde el pasado mes de enero, Estados Unidos mantiene un bloqueo sobre los suministros de crudo a la isla, suspendiendo los envíos procedentes de Venezuela e imponiendo aranceles a terceros países que colaboren en el abastecimiento de petróleo a Cuba.
- Infraestructura obsoleta: El SEN depende de plantas envejecidas que presentan una vulnerabilidad extrema ante la falta de inversiones, estimadas entre 8.000 y 10.000 millones de dólares para un saneamiento integral.
- Contracción económica: La economía cubana se ha contraído más de un 15% desde 2020, limitando la capacidad de maniobra de la administración comunista.
Tensión política y protestas sociales
La falta de electricidad ha sido el detonante de una nueva ola de tensión social. En los últimos días se han registrado cacerolazos y protestas en las calles de localidades como La Habana y Morón. Ante la gravedad de la situación, el presidente Donald Trump ha advertido sobre el posible fin del Gobierno de La Habana, argumentando que el país se encuentra «en ruinas» tras el cerco energético impuesto por Washington a principios de año.
En este contexto de máxima presión, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, confirmó el pasado viernes la existencia de contactos con Estados Unidos para buscar soluciones mediante el diálogo. Estas conversaciones se producen en un momento de gran simbolismo político, evidenciado por la reciente comparecencia de Díaz-Canel junto a miembros de la familia Castro, entre ellos Raúl Guillermo Rodríguez Castro y Óscar Pérez-Oliva.
Un restablecimiento lento y complejo
Los expertos advierten que la recuperación del sistema eléctrico será un proceso laborioso que podría prolongarse durante varios días. Las autoridades han diseñado un plan para iniciar el suministro mediante fuentes de arranque sencillo, como la energía solar, hidroeléctrica y motores de generación. El objetivo es alimentar pequeñas áreas locales que, de forma progresiva, puedan ir interconectándose hasta restablecer la red nacional.
Mientras tanto, los ciudadanos cubanos continúan recurriendo a velas y generadores domésticos, enfrentando una incertidumbre que pone de manifiesto la fragilidad estructural del modelo energético del país y la urgencia de reformas profundas para evitar que la isla quede atrapada permanentemente en la oscuridad.




















