El asturiano estalla tras firmar la 22ª posición en Barcelona debido a los fallos mecánicos del AMR26: “Tenemos el peor coche y el peor motor”.
BARCELONA — Si este fin de semana termina siendo el último baile de Fernando Alonso en el circuito que vio nacer la Alonsomanía, el guion está siendo sumamente cruel. El piloto español saldrá 22º y último este domingo en el Gran Premio de España, tras una sesión de clasificación caótica y dolorosa que ha dejado al descubierto las profundas carencias de un Aston Martin fallido.
Una bandera amarilla interrumpió su primera vuelta lanzada, pero el verdadero enemigo estaba en su propio habitáculo. Los graves problemas de driveability (manejabilidad) del AMR26 convirtieron la sesión en un calvario intransitable para el bicampeón del mundo.
Un coche «impredecible» y con efecto freno de mano
Alonso no se mordió la lengua al explicar el comportamiento de un monoplaza que, ahora mismo, es una moneda al aire en cada curva. Los fallos en la caja de cambios y en el sistema de recarga de energía han sumido al equipo en una crisis total.
“Lo peor ha sido el cambio», lamentó Fernando. «En algunas curvas tenía un freno de mano, con bloqueo en las ruedas traseras. En otras, tenía la mitad del acelerador abierto mientras frenaba y me iba recto”.
Ante la insistencia de los medios de comunicación en la zona de prensa, el asturiano mostró un evidente hartazgo, aunque asumió la cruda realidad del equipo sin paños calientes:
- Mecánica deficiente: “Tenemos muy mal el motor, el peor. Tenemos muy mal la distribución de energía, problemas con el cambio y problemas con la aerodinámica”.
- Estrategia a largo plazo: “Hemos sido muy claros: en la segunda parte del año llega un coche nuevo y un motor nuevo. Optamos por esta estrategia. En Austria, dentro de dos semanas, volveremos a ser últimos”.
Fin a una racha de 41 clasificaciones batiendo a Stroll
Para colmo de males —aunque resulte una mera anécdota dentro del naufragio general—, Lance Stroll logró rebajar en media décima el tiempo del español. Con esto, el canadiense rompe una racha de 41 Grandes Premios consecutivos en los que Alonso le había batido el sábado en carrera de domingo (la última vez había sido en Ímola 2024).
Lejos de polemizar, Fernando defendió a su compañero de filas: “Lance es un piloto muy rápido. Está más cerca de lo que parece y, en ocasiones, por delante; más de lo que la gente recuerda”.
Sin ganas de milagros estériles
Preguntado por si la carrera del domingo invita a soñar con una de sus ya clásicas salidas milagrosas para ganar posiciones, Alonso se mostró inusualmente apático, reflejo del desgaste psicológico de pilotar un coche sin ritmo.
“Prefiero hacer una mala salida y quedarme en mi posición. Cuando sales bien y te pones 11º o 12º, en las primeras seis vueltas te pasan seis coches. Y eso no es divertido”, concluyó el asturiano. A Aston Martin le espera un domingo larguísimo en Barcelona a la espera de un paquete de mejoras que, visto lo visto, no puede llegar lo suficientemente rápido.












