El Gobierno publica 167 informes y escuchas telefónicas que revelan la participación activa de seis agentes de inteligencia y desmienten la implicación de la Corona en la asonada
El Gobierno de España ha procedido este miércoles a la desclasificación de un compendio de 167 documentos relativos al intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. El archivo, ya disponible en la web oficial de Moncloa tras el anuncio realizado por el presidente Pedro Sánchez al cumplirse 45 años de la asonada, arroja luz sobre aspectos hasta ahora inéditos de la trama. Entre el material publicado destacan informes del antiguo CESID, actas de los ministerios de Defensa, Interior y Asuntos Exteriores, así como transcripciones de conversaciones telefónicas que detallan la participación de agentes de inteligencia y la firme respuesta de Juan Carlos I frente a los sublevados.
La implicación de la inteligencia y el papel del CESID
Uno de los puntos de mayor calado en la documentación desclasificada por el Ministerio de Defensa es el que confirma que seis miembros de la Agrupación Operativa de Misiones Especiales (AOME) del CESID —antecedente del actual CNI— «participaron activamente» en la intentona golpista. Según los informes, estos agentes no solo conocían los planes antes de la ejecución del golpe, sino que planificaron un apoyo operativo que llevaron a efecto para, posteriormente, tratar de encubrir su actuación mediante una operación que justificara sus movimientos.
El documento señala nominalmente al capitán García Almenta, al capitán Gómez Iglesias, al sargento Miguel Sales, al cabo Monge Segura y al cabo Moya Gómez como conocedores de los hechos. Asimismo, se hace alusión al comandante José Luis Cortina, quien dirigía la unidad de élite del servicio de inteligencia y fue absuelto en el posterior juicio.
Las órdenes en TVE y las llamadas de la familia Tejero
La crudeza del asalto militar queda reflejada en las transcripciones de las unidades que tomaron la sede de Televisión Española. Según el informe ‘Conversaciones telefónicas de la unidad militar El Pardo’, los efectivos recibieron instrucciones taxativas: «el primer tiro al aire y el segundo a dar». Los testimonios recogidos muestran cómo los militares se desplazaron con los cargadores municionados y sin el seguro de las armas puesto, bajo la orden de no entablar comunicación con nadie durante la ocupación de la sede televisiva.
Por otro lado, la documentación recoge la angustia de Carmen Díez Pereira, esposa del teniente coronel Antonio Tejero. En las escuchas realizadas durante la noche del 23 de febrero, Díez Pereira reprocha a sus interlocutores de la Guardia Civil la situación de su marido, llegando a afirmar: «¿Cómo voy a estar tranquila? Por Dios, si le han dejado (tirado) como una colilla. Por Dios. Si es indigno».
El firme desmentido de la implicación de la Corona
Los archivos publicados por el Ministerio del Interior dedican un espacio relevante a desmentir los bulos que intentaron vincular a Juan Carlos I con la conspiración. El informe subraya que se han «tergiversado hechos reales» e «inventado acontecimientos» de forma malintencionada para justificar el golpe como una voluntad regia.
En este sentido, las transcripciones de la madrugada del 24 de febrero, concretamente a las 1:20 horas, muestran la conversación del Rey con el teniente general Milans del Bosch. En dicha llamada, posterior al mensaje televisado, el monarca fue tajante: «Cualquier golpe de Estado no podría escudarse contra el Rey e iría contra el Rey». Acto seguido, ordenó el repliegue de todas las unidades movilizadas y la deposición inmediata de la actitud de Tejero.
Sabino Fernández Campo y el acrónimo de la sastrería
Entre los detalles más singulares de la desclasificación figura una misiva de Sabino Fernández Campo, entonces secretario general de la Casa Real, dirigida al director del CESID. En ella, alerta sobre una tarjeta de visita de la sastrería «El Corte Español, S.A.», ubicada en la calle Montera de Madrid. El negocio, dedicado a uniformidad civil y militar, escondía en su presentación el acrónimo «Tejero». La carta de Fernández Campo acompañaba además un guion sobre los encuentros previos entre el Rey y el presidente del Gobierno para tratar la situación diez meses después de los hechos.
Esta publicación masiva de documentos busca, en palabras del Ejecutivo, saldar una deuda histórica y poner fin a décadas de opacidad sobre la jornada que puso en jaque la democracia española mientras se votaba la investidura de Leopoldo Calvo-Sotelo tras la dimisión de Adolfo Suárez.




















