Dolores Vázquez ha recibido este lunes la Medalla a la Promoción de los Valores de Igualdad, un reconocimiento que llega 25 años después del caso Wanninkhof, uno de los mayores errores judiciales y mediáticos de la historia reciente de España. La betanceira, que pasó 519 días en prisión acusada injustamente del asesinato de la joven Rocío Wanninkhof, recogió el homenaje visiblemente emocionada y aseguró que lo recibe como una reparación para ella, su familia y todas las personas que la acompañaron durante su largo proceso de recuperación.
El acto, celebrado con motivo del Día de la Visibilidad Lésbica, tuvo una fuerte carga simbólica. Vázquez recordó el impacto personal, social y emocional de una acusación que marcó su vida para siempre, pero también quiso subrayar que ha logrado recuperar parte de sí misma tras años de dolor, miedo y aislamiento.
Dolores Vázquez: “Hoy puedo decir que soy yo”
Durante su intervención, Dolores Vázquez explicó que este reconocimiento era algo que deseaba desde hacía años. No lo entiende únicamente como un homenaje personal, sino como una forma de hacer justicia a todas las personas que sufrieron junto a ella las consecuencias de una condena social y mediática previa a cualquier veredicto definitivo.
La protagonista del caso Wanninkhof recordó que durante mucho tiempo no pudo hacer vida normal. La presión pública, el acoso mediático y el señalamiento social la llevaron a encerrarse, a vivir con miedo y a sentirse incapaz de trabajar o exponerse públicamente. Aun así, aseguró que ha logrado avanzar poco a poco.
Vázquez afirmó que hoy se siente más libre y que puede volver a mirarse como la persona que era antes de aquel proceso. Aunque reconoció que hay heridas que no desaparecen por completo, defendió que ya no vive dominada por el rencor.
“Hace muchos años que he perdonado”
Uno de los momentos más destacados del acto llegó cuando Dolores Vázquez habló del perdón. La betanceira explicó que, tras salir de prisión, se sintió profundamente enfadada con el mundo, con los medios y con todo lo que había ocurrido. Sin embargo, con el paso del tiempo comprendió que vivir desde ese lugar la estaba transformando en alguien que no era.
Por eso, aseguró que hace mucho tiempo decidió perdonar. No porque haya olvidado lo sucedido, sino porque necesitaba salir del pozo emocional en el que se encontraba y recuperar su identidad.
Su mensaje estuvo marcado por la serenidad y por una idea central: el perdón no borra la injusticia, pero puede ayudar a quien la ha sufrido a reconstruirse.
La indemnización pendiente de Dolores Vázquez
A pesar del reconocimiento institucional, Dolores Vázquez recordó que todavía no ha recibido una compensación económica por el daño sufrido. Durante el acto aseguró que no ha sido indemnizada y negó haber cobrado los 120.000 euros que, según dijo, se había llegado a afirmar públicamente.
La betanceira señaló que es el Gobierno quien debe decidir sobre esta cuestión y confió en que, con voluntad, pueda encontrarse una solución. Su caso sigue siendo una referencia cuando se habla de reparación, errores judiciales, linchamiento mediático y prejuicios sociales.
El caso Wanninkhof y la condena injusta
Dolores Vázquez fue detenida en septiembre del año 2000 como principal sospechosa del asesinato de Rocío Wanninkhof, hija de su expareja, Alicia Hornos. El crimen provocó una enorme conmoción social y una intensa cobertura mediática que convirtió a Vázquez en el foco de la opinión pública.
Fue condenada inicialmente, pero posteriormente quedó absuelta después de que nuevas pruebas señalaran a Tony Alexander King como autor del crimen. King fue detenido tras el asesinato de Sonia Carabantes en 2003, otro caso que permitió reabrir la mirada sobre la investigación de Wanninkhof y confirmar la inocencia de Vázquez.
El caso quedó desde entonces como ejemplo de cómo los prejuicios, la presión mediática y los errores de investigación pueden destruir la vida de una persona inocente.
Igualdad reivindica “verdad, justicia y reparación”
La ministra de Igualdad, Ana Redondo, defendió durante el acto que el homenaje a Dolores Vázquez representa un gesto de verdad, justicia y reparación. También puso el foco en el daño provocado por los prejuicios y en cómo estos pueden contaminar instituciones, investigaciones y relatos públicos.
Redondo calificó lo ocurrido como una vergüenza compartida y recordó que el linchamiento sufrido por Vázquez no solo afectó a una persona concreta, sino también a la calidad democrática de todo un país.
La alcaldesa de Betanzos, María Barral, también destacó la fortaleza de Dolores Vázquez y su dignidad tras años de sufrimiento. Para la regidora, el reconocimiento supone un acto de reparación ante una injusticia que marcó profundamente a la sociedad.
Un homenaje con valor simbólico 25 años después
El homenaje a Dolores Vázquez llega un cuarto de siglo después de un caso que sigue ocupando un lugar central en la memoria colectiva española. Su historia continúa siendo una advertencia sobre los riesgos de juzgar desde el prejuicio, de condenar desde los platós y de convertir una investigación judicial en un espectáculo público.
Veinticinco años después, Dolores Vázquez ha vuelto a tomar la palabra. Lo ha hecho para agradecer el reconocimiento, reclamar la reparación que aún considera pendiente y recordar que, pese a todo lo vivido, ha conseguido perdonar y seguir adelante.














