Los profesionales ceutíes plantan cara a la sobrecarga y dejan de hacer horas extra este mes. Critican que el INGESA ignore sus peticiones mientras la ciudad hermana ya contrata personal tras negociar.
Ceuta | 5 de junio de 2026 — El Sindicato Médico de Ceuta (SMC) ha estallado ante la alarmante diferencia de gestión sanitaria entre las dos ciudades autónomas. Los profesionales del servicio de emergencias 061 de Ceuta han decidido decir «basta» y, ante el agotamiento acumulado, han dejado de realizar actividad continuada extraordinaria desde este mismo mes de junio. La gota que ha colmado el vaso ha sido el agravio comparativo con Melilla, donde la negociación sí ha dado frutos inmediatos.
Mientras la Dirección del Área Sanitaria de Melilla se ha sentado con sus profesionales para adaptar la jornada laboral tras la implantación de las 35 horas semanales, en Ceuta la tónica general de la Gerencia y de la Dirección Territorial del Instituto de Gestión Sanitaria (INGESA) sigue siendo, según el sindicato, la «negativa reiterada al diálogo».
El «espejo» de Melilla: diálogo y tres nuevas contrataciones
El contraste entre ambas ciudades es evidente. El diálogo activo en Melilla se ha traducido en medidas concretas para aliviar la presión asistencial:
- Tres nuevos profesionales: La incorporación de dos médicos y una enfermera al 061 melillense prevista para el 15 de junio.
- Compromiso de futuro: La creación de una mesa sectorial específica para estos dispositivos de urgencias.
«Esta actuación demuestra que los conflictos laborales y organizativos pueden abordarse mediante el diálogo, la escucha activa y la negociación. Los hospitales públicos se gestionan dialogando, no ignorando a quienes sostienen diariamente la asistencia», recrimina con dureza el SMC.
Ceuta: peticiones ignoradas y plantillas al límite
En la otra cara de la moneda, los representantes sindicales de Ceuta llevan meses solicitando reuniones para abordar de forma urgente la huelga médica nacional, la aplicación de las 35 horas y la alarmante falta de personal. Sin embargo, todas las peticiones han quedado sin respuesta.
El sindicato recuerda a la Administración que la comunicación con el colectivo no es un favor, sino «una obligación legal». Ante este vacío, la plantilla del 061 ha tomado la medida unánime de plantar cara a la sobrecarga laboral. Exigen, además, que cualquier futuro refuerzo cuente con la formación y experiencia específicas en urgencias para no poner en riesgo la seguridad de los pacientes.
El fiasco de las ambulancias: el reflejo de la gestión de despacho
A la crisis de personal se suma el enquistado problema de la renovación de la flota de ambulancias, que sigue acumulando retrasos e incidencias. Los profesionales han querido destacar un suceso que consideran el ejemplo perfecto de la desconexión de los gestores con la realidad del servicio: una de las nuevas ambulancias incorporadas ni siquiera pudo entrar en su estacionamiento habitual porque nadie previó que superaba la altura permitida.
Para el colectivo, este surrealista episodio resume a la perfección la distancia insalvable que existe entre quienes toman las decisiones desde un despacho y quienes tienen que salvar vidas sobre el terreno.
Los pacientes, los principales perjudicados
Para el Sindicato Médico, la diferencia entre Ceuta y Melilla no es una cuestión de presupuesto, sino de «talante y voluntad». Advierten de que el silencio y las imposiciones de la gerencia ceutí no solo hunden las relaciones laborales, sino que deterioran gravemente la calidad de la asistencia.
«Ceuta no necesita más confrontación. Necesita gestores capaces de sentarse a hablar con sus profesionales. Porque cuando se ignora a quienes conocen el sistema desde dentro, quienes terminan pagando las consecuencias son siempre los mismos: los pacientes», concluye de forma tajante el sindicato.















