A poco más de un mes de las próximas elecciones generales del 29 de noviembre, los sectores del Partido Socialista más críticos con la gestión de Pedro Sánchez (el denominado «antisanchismo») asumen que no habrá una rebelión interna, ni siquiera en el escenario de una derrota electoral severa.
Claves del análisis político:
- Ausencia de oposición interna: Las fuentes críticas reconocen que no se está gestando ninguna maniobra orgánica para desalojar a Sánchez de la Secretaría General del partido, descartando una revuelta ni siquiera si el PSOE cae por debajo de los 80 escaños.
- Control y blindaje orgánico: El sector crítico asume que el presidente mantiene el control absoluto de las estructuras del partido y ha blindado las listas electorales, lo que le otorgaría la autoridad suficiente para tutelar una hipotética transición o planear un futuro regreso al poder.
- Desconfianza en las alternativas: Respecto a nombres que han sonado como posibles relevos (como el ministro Óscar Puente), los sectores críticos sostienen una profunda desconfianza. Sospechan que cualquier debate sobre sucesores internos podría formar parte de una estrategia orquestada por el propio entorno de Moncloa para consolidar indirectamente su continuidad al frente de la formación. La Razón
De este modo, el sector opuesto a la actual dirección socialista asume con escepticismo que la salida del Gobierno no equivaldrá, ni mucho menos, a la pérdida de poder orgánico de Sánchez dentro de su partido.
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