Madrid / Ceuta — R.J.T., el ceutí que figuraba como arrendatario de la nave del Tarajal donde la Guardia Civil descubrió en febrero de 2025 el primer narcotúnel entre España y Marruecos, se ha entregado voluntariamente ante la Audiencia Nacional. La magistrada del Juzgado Central de Instrucción número 3, María Tardón, ha decretado para él prisión eludible bajo fianza a petición de la Fiscalía.
Sin controles ni detención desde Ceuta hasta Madrid
El investigado en la Operación Hades llevaba cerca de un año y medio en paradero desconocido para la justicia. Según su testimonio, durante este tiempo residió en Ceuta haciendo vida normal sin que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad lo localizaran. Aconsejado por su nuevo letrado, decidió viajar a la Península cruzando en ferry hacia Algeciras y trasladándose en vehículo hasta Madrid, sin ser detectado en ningún control documental.
La propia instructora ha expresado su sorpresa ante la facilidad de movimientos del investigado a pesar de la orden de busca y captura que pesaba sobre él. R.J.T. justificó su tardanza alegando que su anterior defensa le había recomendado no entregarse.
«A mi casa nadie ha venido a decir nada. Yo quería entregarme desde el principio, pero el abogado que tenía antes me decía que era mejor esperar», declaró ante la magistrada.
Desvinculación de la infraestructura del hachís
Durante la comparecencia, el investigado negó rotundamente tener conocimiento del túnel subterráneo destinado al tráfico de drogas. Explicó que alquiló la nave en junio de 2022 con la intención de instalar una marmolería, pero al no disponer de la inversión exigida para obtener las licencias municipales, optó por ceder el uso de la nave de forma verbal a M.Ch.B., conocido como ‘Mustafa’ y considerado el responsable principal de las galerías.
- El acuerdo verbal: Según R.J.T., el subarriendo informal se pactó por 2.500 euros mensuales, de los cuales él pagaba 1.800 a la propietaria de la nave y se quedaba con la diferencia.
- Sin constancia del túnel: El investigado aseguró que desde principios de 2023 se desvinculó de las instalaciones y afirmó que hasta julio de ese año la galería no existía.
La versión del investigado contrasta con las pesquisas de la Guardia Civil, que sitúan la construcción del narcotúnel durante el periodo de pandemia. Asimismo, R.J.T. negó la existencia de pactos para incriminar a terceras personas utilizando documentación de fallecidos, aspecto recogido en informes policiales de la UDYCO vinculados a la Operación Ares.
















