Los mercados internacionales se tiñen de rojo por el temor a un conflicto abierto en Oriente Medio. El encarecimiento del crudo y el repunte de los bonos castigan a la banca y las ‘utilities’, mientras que el oro marca máximos históricos por encima de los 5.000 dólares.
Jornada de fuertes caídas en las plazas financieras globales. La incertidumbre geopolítica, alimentada por las recientes declaraciones de Donald Trump sobre la necesidad de un «acuerdo relevante» con Irán en un plazo de diez días, ha provocado una huida masiva de los inversores hacia activos refugio. El Ibex 35 no ha sido ajeno a este movimiento y ha cedido terreno hasta situarse por debajo de la cota psicológica de los 18.000 puntos.
El principal motor de la inestabilidad es el mercado energético. La amenaza de un posible cierre del Estrecho de Ormuz, punto de paso crítico para el 25% del crudo mundial, ha disparado el precio del petróleo. Esta escalada reaviva los miedos inflacionistas, impulsando la rentabilidad de la deuda pública y penalizando de forma directa a los sectores más sensibles a los tipos de interés.
Repsol se desmarca del pesimismo
En una sesión dominada por las pérdidas, Repsol ha logrado posicionarse como el valor más resistente del selectivo español. La energética ha presentado unos resultados que han batido las expectativas del consenso, pero el verdadero catalizador ha sido su agresiva política de retribución:
- Dividendo: Aumento por encima de un euro por acción.
- Retorno total: 1.900 millones de euros (incluyendo recompras), un 5,5% más que en el ejercicio anterior.
Por el contrario, las compañías de servicios públicos (utilities) y aquellas con altos niveles de deuda han sufrido ante el repunte de los bonos. Del mismo modo, el sector turístico ha registrado descensos significativos por el impacto directo del precio del combustible en sus márgenes operativos.
Wall Street y el refugio en el oro
Al otro lado del Atlántico, el S&P 500 ha interrumpido su racha alcista. Al nerviosismo por Irán se han sumado factores internos como la suspensión de reembolsos en un fondo de Blue Capital, que ha encendido las alarmas en el sector del crédito privado. No obstante, gigantes como Walmart han logrado avanzar gracias a sus sólidos datos de ventas minoristas.
En este escenario de volatilidad, el oro se consolida como el gran triunfador, superando la barrera de los 5.000 dólares la onza. Los analistas miran ahora al próximo viernes, cuando se publicará el PCE (Gasto en Consumo Personal) en EE. UU., el dato de inflación clave para la Reserva Federal, que determinará el rumbo de la política monetaria en un contexto donde los aranceles de Trump y la geopolítica amenazan con recalentar los precios.




















