CEUTA. La falta de recuerdos nítidos por parte de los principales testigos y de la propia víctima podría dar un vuelco al tercer juicio derivado de la ‘Operación Varsovia’, la trama de prostitución de menores desarticulada en Ceuta en 2023. Durante la vista oral celebrada este martes en la Sección VI de la Audiencia Provincial de Cádiz, con sede en la ciudad autónoma, las vagas declaraciones de los comparecientes han dejado entrever pocas pruebas de cargo contra el militar acusado, J.F.L.R., según informa el diario El Pueblo de Ceuta.
El Ministerio Público solicita una pena de cinco años de prisión para el investigado por un presunto delito de prostitución de menores, acusándolo de haber pagado 80 euros a través de Bizum a un adolescente, que entonces tenía 14 años, a cambio de mantener relaciones sexuales por vía anal en mayo de 2023. A diferencia de otros dos acusados en piezas separadas que aceptaron penas de cárcel tras llegar a un acuerdo, el militar ha rechazado la conformidad, defendiendo su inocencia y asegurando ser víctima de un chantaje.
Testimonios difusos por la adicción
El paso de tres años y el grave contexto de adicciones que rodeaba a los menores en la época de los hechos han marcado el desarrollo del juicio. El denunciante, que actualmente tiene 17 años, recurrió constantemente a la frase «no lo recuerdo» durante su interrogatorio. El joven reconoció que en 2023 consumía «mucha droga» y que contactaba con adultos a través de Facebook para mantener encuentros sexuales a cambio de dinero con el fin de financiar su adicción.
En la misma línea se manifestaron las dos amigas que lo acompañaron a la vivienda del militar. Una de ellas, que declaró por videoconferencia, justificó las lagunas en el relato admitiendo la situación de vulnerabilidad en la que se encontraban:
“Consumíamos drogas. Entonces no estábamos muy bien de la cabeza”.
Pese a los fallos de memoria, la fiscal Sheila Vilches exhibió un vídeo grabado en el domicilio del acusado con el que el denunciante logró identificarlo sin dudas. No obstante, las defensas hicieron hincapié en que el joven solía mentir sobre su edad, aparentando incluso menos de los 14 años que tenía, pero afirmando ser mayor ante los adultos.
La versión del acusado: «Me hicieron una foto en pelotas»
Por su parte, el militar J.F.L.R. justificó la transacción económica alegando que fue víctima de una extorsión por parte de los jóvenes. Según su testimonio, el día de los hechos se encontraba en la ducha y salió cubierto con una toalla. Los menores le exigieron verle desnudo, le fotografiaron y lo amenazaron con difundir las imágenes.
El procesado afirmó que realizó el pago de 80 euros por Bizum, además de entregarles 20 euros en mano para el taxi, por puro miedo:
“Soy militar y tenía miedo a perder mi trabajo. Me chantajearon. Les pagué para que me dejaron tranquilo”.
Visto para sentencia
Mientras que la Fiscalía ratificó su petición de condena argumentando que el olvido de los testigos responde precisamente al consumo de estupefacientes al que se veían arrastrados para prostituirse, el abogado de la defensa, Faisal Bakur, solicitó la libre absolución de su cliente debido a las «contradicciones» detectadas entre las declaraciones de la fase de instrucción y las del juicio.
La ‘Operación Varsovia’, coordinada por la UFAM de la Policía Nacional, mantiene abiertas diversas piezas judiciales que comparten a las mismas víctimas y denunciantes, por lo que fuentes jurídicas consultadas por El Pueblo de Ceuta no descartan que se celebren más juicios en los próximos meses.















