El fin del curso escolar profundiza la brecha social. Casi el 80% de los menores de hogares vulnerables no accederá a actividades estivales y unos 120.000 se quedarán solos en casa.
Madrid.– La llegada del verano y el consecuente cierre de las aulas no es sinónimo de descanso para todos. Para los menores más vulnerables, el fin del curso escolar agrava drásticamente la pobreza infantil. A partir de esta semana, casi un millón de niños en España se quedará sin la beca comedor durante los 80 días que duran las vacaciones, mientras que casi la mitad de los alumnos de entre 6 y 10 años de hogares con rentas bajas no podrá irse de vacaciones ni acceder a campamentos de verano.
Así lo refleja el alarmante informe «Cuando el verano no sabe a vacaciones», presentado este miércoles por la ONG Educo. El estudio denuncia que la exclusión de estas actividades estivales y extraescolares ensancha la brecha educativa y social entre los alumnos más desfavorecidos.
El impacto alimentario: de la beca a los ultraprocesados
El cese de las becas comedor durante el periodo estival tiene un impacto directo en la salud de los menores. Al factor económico se suma que 1,3 millones de alumnos tampoco han recibido esta ayuda durante el curso regular.
«Esto provoca que la calidad de su alimentación empeore considerablemente, ya que muchas familias con bajos ingresos se ven obligadas a sustituir alimentos más caros, como la carne o el pescado, por productos como pasta o ultraprocesados», advierte Pilar Orenes, directora general de Educo.
Los datos ya son preocupantes de por sí: en España, el 5,6% de los menores de 18 años (casi 450.000 niños y adolescentes) no consume carne, pollo o pescado ni siquiera dos días a la semana. Con las escuelas cerradas, la presión económica se traslada por completo a los hogares. «En verano, al no ir a la escuela, hay que comprar más comida, más fruta, más yogures, porque mis hijos están en casa», relata Leudymar, madre de dos menores de 4 y 12 años.
El ocio como un lujo inaccesible
El coste económico se ha convertido en una barrera infranqueable. Casi 8 de cada 10 niños de familias de renta baja no asistirán a actividades de verano que aseguren su alimentación. De hecho, solo el 22,63% de los menores de entre 6 y 10 años con menos recursos participa en campamentos que incluyan, al menos, una comida al día.
Esta falta de alternativas provoca otra realidad alarmante: alrededor de 120.000 niños y niñas de estas edades se quedarán solos en casa este verano mientras sus padres trabajan, al no poder costear la conciliación. «No podemos pagar los campamentos de verano porque son carísimos», lamenta Mónica, otra de las madres afectadas.
La desigualdad también dibuja un mapa geográfico claro. Las comunidades autónomas con mayores tasas de pobreza infantil y rentas más bajas —como Andalucía, Canarias, Castilla-La Mancha, Murcia o la ciudad autónoma de Melilla— coinciden exactamente con los territorios donde más niños se verán privados de disfrutar de una semana de vacaciones.
Las peticiones de las ONG: Comedor universal y ayudas a la crianza
Ante esta situación, Educo recuerda que el ocio y la socialización en estas edades son fundamentales para construir la autoestima y la confianza de los menores. «No debería ser un lujo reservado para quien pueda pagarlas», insiste Orenes.
Para frenar esta brecha, la ONG ha trasladado una serie de exigencias urgentes a las administraciones públicas:
- Garantizar campamentos gratuitos: Asegurar actividades de verano durante al menos 15 días de forma gratuita y con una comida diaria incluida para los menores vulnerables.
- Extensión de las becas: Crear mecanismos para que las becas comedor se mantengan vigentes durante los periodos no lectivos.
- Comedor universal: Implantar el comedor gratuito para todo el alumnado de primaria, independientemente de su situación económica, y extender este derecho a la educación secundaria (habilitando comedores o alternativas en los institutos).
- Prestación por crianza: Implementar una ayuda universal por crianza de hasta 200 euros al mes para aliviar la carga económica de las familias.















