El ministro José Manuel Albares asegura que España no permitirá el uso de las bases de utilización conjunta para acciones fuera del Tratado o de la Carta de la ONU. El Gobierno se desmarca de sus aliados europeos y advierte de las «gravísimas consecuencias» de la intervención militar.
El Gobierno de España ha salido al paso de las informaciones que apuntan a una implicación logística en la escalada bélica en Oriente Medio. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha negado de manera «taxativa» que las bases de Rota (Cádiz) y Morón de la Frontera (Sevilla) estén siendo utilizadas por Estados Unidos para dar soporte a la operación militar contra el régimen de Irán.
«No vamos a prestar nuestras bases para nada que no esté en el Tratado ni tenga encaje en la Carta de la ONU», sentenció el ministro en una entrevista en Telecinco. Albares aclaró que, si bien puede haber presencia de buques de guerra estadounidenses en Rota, esto no implica en absoluto que la base esté prestando servicio a la ofensiva actual.
Desmarque de los aliados europeos
La posición de España marca una distancia notable respecto a socios estratégicos como Francia, Alemania y el Reino Unido, quienes han mostrado su disposición a colaborar con Washington en los ataques para defender sus intereses en la región. Para Albares, esta intervención «unilateral» carece de respaldo en los principios de las Naciones Unidas.
El ministro fue contundente al analizar la naturaleza del conflicto: «Esto no va de democracia, va de otra cosa». Según el jefe de la diplomacia española, la historia demuestra que la guerra «nunca ha traído democracia ni paz ni estabilidad», reafirmando que España se mantendrá firme en la vía de la negociación y la desescalada.
Un escenario de inestabilidad global
Durante la reunión extraordinaria de ministros de Asuntos Exteriores de la UE celebrada ayer, España se situó en una posición minoritaria al criticar abiertamente la intervención militar. Albares advirtió que las consecuencias de la ofensiva ya son tangibles y «gravísimas» en apenas unas horas.
El ministro citó como ejemplos de esta peligrosa extensión del conflicto los recientes incidentes en el Líbano y el ataque registrado contra una base del ejército británico en Chipre. Según el Ejecutivo, la deriva militarista solo está provocando que la guerra se propague, aumentando la incertidumbre y la inseguridad a nivel global.
Las claves de la postura española
- Bases de Rota y Morón: Uso estrictamente limitado a los términos del Tratado bilateral y la legalidad internacional.
- Rechazo a la unilateralidad: Crítica a la intervención de EE. UU. y sus aliados por no contar con el aval de la ONU.
- Foco en la desescalada: España se postula como mediador para retomar la vía diplomática ante la extensión del conflicto.




















