El líder del PP utiliza la herramienta constitucional para tensionar al bloque de la investidura en un escenario marcado por el cerco judicial al Gobierno.
MADRID.– El Partido Popular no dará marcha atrás. A pesar de los desdenes del Gobierno y del órdago lanzado por Junts —que instó a Alberto Núñez Feijóo a viajar a Waterloo si quería negociar de forma oficial—, la dirección nacional del PP mantiene firme su estrategia de agitar el escenario de una moción de censura. El objetivo prioritario no es articular una mayoría alternativa de gobierno, sino forzar la convocatoria inmediata de elecciones generales y retratar a los socios del Ejecutivo.
En las filas populares se asume que la situación judicial del Gobierno de Pedro Sánchez «en ningún caso irá a menos» a corto y medio plazo, situando la inminente resolución del ‘caso Mascarillas’ como un posible detonante. Ante este panorama, en Génova consideran que la moción de censura es una obligación política y moral para responder a la indignación de gran parte del electorado ante los incesantes escándalos de corrupción.
Un escenario «endiablado» para PNV y Junts
La estrategia del PP pasa por poner a los socios de Sánchez frente al espejo. Feijóo ha explotado un dato aritmético clave: 184 diputados del Congreso (sumando a PP, Vox, UPN, Coalición Canaria, PNV y Junts) han exigido en algún momento un adelanto electoral.
«La moción está encima de la mesa porque no puede no estarlo. El PP tiene que plantear todas las opciones y no puede cerrar la puerta a ninguna respuesta», insisten fuentes del entorno de Feijóo.
El dilema es especialmente complejo para los nacionalistas vascos y catalanes. Tanto el PNV —cuyo líder, Aitor Esteban, da la legislatura por agotada— como Junts afrontan las elecciones municipales de mayo de 2027 con el temor de sufrir el desgaste electoral que supone sostener a un Ejecutivo cercado por la justicia. Aunque en privado el PP desconfía de que el bloque de investidura vote a favor de Feijóo, en Génova celebran que el secretario general de Junts, Jordi Turull, evitara descartar explícitamente la moción al lanzar su desafío.
Sin negociaciones bilaterales ni concesiones
Durante su intervención en el Círculo de Economía de Barcelona, Feijóo evitó entrar al trapo de las exigencias independentistas de trasladarse a Bélgica. «Vamos a hablar de cosas serias», zanjó el líder gallego. Desde su equipo aclaran que la oferta del PP no incluye pactos programáticos ni coaliciones con Vox, sino un único punto de consenso: desalojar a Sánchez y poner fecha a las urnas.
Ante el empresariado catalán, Feijóo lanzó un mensaje velado con el fin de que influyan en las formaciones nacionalistas: «Lo que no quieren para sus compañías no se puede permitir en el Gobierno». Asimismo, mandó un recado interno hacia las voces del PP que piden acelerar o frenar los plazos, asegurando que actuará con «aplomo» y conforme a sus convicciones para «devolver la decencia» a España, «con o sin ayuda».
A pesar de que el Palacio de la Moncloa insiste en que la moción es «imposible» y que el presidente del Gobierno mantiene julio de 2027 como la fecha para las generales, el principal partido de la oposición ya ha revisado los plazos y el registro de la iniciativa. El «fantasma» de la moción de censura seguirá sobrevolando la política nacional como una herramienta de desgaste continuo.















