La UDYCO destapa en su último informe a la Audiencia Nacional la red de Mustapha Ch.B., el «rey» de unas galerías subterráneas por las que se introducían hasta dos toneladas de hachís al día y que contaba con chivatazos de operaciones secretas.
La investigación en torno a los narcotúneles descubiertos en Ceuta ha dejado al descubierto una de las redes criminales más ambiciosas y mejor conectadas de los últimos años. Según el último informe remitido por la Unidad de Droga y Crimen Organizado (UDYCO) a la Audiencia Nacional, la organización no solo monopolizaba la entrada de hachís desde Marruecos a la península, sino que disponía de una red de corrupción capaz de filtrar investigaciones bajo secreto de sumario.
El informe sitúa en la cúspide del tablero a Mustapha Ch.B., considerado por la policía como el «patrón de los patrones» y propietario pleno de los dos túneles ya descubiertos y de un tercero que se encontraba en construcción. Por estas galerías subterráneas cruzaban diariamente entre una y dos toneladas de hachís, obligando al resto de organizaciones criminales a pagarle un peaje por kilo si querían utilizar su infraestructura.
Chivatazos que permitieron «limpiar» el escenario
Uno de los puntos más alarmantes del informe policial es la capacidad de la red para anticiparse a los golpes policiales. Grabaciones captadas por la UDYCO revelan que Mustapha Ch.B. recibió avisos de «terceras personas» antes de que el Servicio de Asuntos Internos de la Guardia Civil registrara la primera galería, camuflada en una marmolería del Tarajal.
«Me han llamado estos días, me han dicho que me tienen en el punto de mira», confesaba el líder de la red en una de las escuchas. En los audios interceptados, el narco celebraba haber tenido tiempo de vaciar la nave de droga y cerrarla: «Gracias a Dios y gracias a las bendiciones de los padres que estaba cerrado. Si lo hubiesen encontrado abierto, una desgracia».
En esas mismas conversaciones, el capo admitía la idoneidad de algunos mandos policiales, llegando a señalar que el jefe de la UDYCO «no se compra, viene directamente protegido de Madrid».
Casas con piscina y fajos de dinero en Marruecos
Las conexiones de la red cruzaban la frontera. El primer túnel conectaba directamente con una vivienda en territorio militar marroquí. Tras el estallido de la operación policial, el socio marroquí de la red logró esconderse bajo la protección de Mustapha Ch.B.
Para garantizar su impunidad en el país vecino, el jefe de la red recurrió al soborno de las autoridades encargadas del caso en Marruecos. Según el informe, se interceptaron conversaciones donde el narco confirmaba haber alquilado una casa con piscina en Cabo Negro para el jefe de la brigada marroquí que investigaba el caso, a quien además planeaba entregarle una importante suma de dinero en efectivo.
La conexión con la Guardia Civil y un audio sospechoso
La UDYCO también pone el foco en la complicidad de agentes españoles. En el informe se detallan conversaciones entre el capo y A.A., un guardia civil jubilado que fue detenido tras el hallazgo del segundo túnel. Ambos pactaban precios de venta y logísticas para mover mercancías hacia Pontevedra o La Línea de la Concepción, utilizando planeadoras de cuatro motores. El exguardia civil mantenía además una relación de amistad con el conocido y prófugo ‘Messi del hachís’.
Sin embargo, la mayor sorpresa llegó con un audio de WhatsApp captado en enero de 2026. En él, un individuo identificado como «un tal Jose, presumible guardia civil», llamaba al exagente encarcelado para pedirle datos sobre el hijo del «jefe del túnel». Lo llamativo para la UDYCO es que este audio se envió meses antes de que las fuerzas de seguridad descubrieran oficialmente la existencia de la segunda galería subterránea, lo que evidencia que el entorno de la Benemérita ya manejaba información privilegiada.
Constructores a 9.000 euros en patera
La ambición de la red no se detenía y ya trabajaban en un tercer narcotúnel. Para levantar esta nueva obra, Mustapha Ch.B. necesitaba mano de obra especializada que no dejara rastro legal en la ciudad autónoma.
Las escuchas policiales revelaron que la organización pagó 9.000 euros por cabeza para trasladar a los constructores desde localidades como Alcazarquevir hasta Ceuta a bordo de pateras de pescadores. Asimismo, el informe recoge que en octubre de 2025 la red llegó a pagar hasta 12.000 euros para introducir personas directamente a través de la frontera terrestre saltándose todos los controles.















