El Gobierno español ha presentado una reforma profunda del modelo de financiación autonómica, que en 2027 podría aportar más de 224.500 millones de euros a las comunidades, con mayor cesión de impuestos y nuevos mecanismos de solidaridad fiscal para reducir las desigualdades entre territorios.
La ministra de Hacienda y vicepresidenta primera, María Jesús Montero, ha defendido el nuevo sistema como un ejercicio de “cuadrar el círculo”, al buscar que todas las comunidades autónomas reciban más recursos que ahora sin que ninguna quede perjudicada, y que el Estado del Bienestar —sanidad, educación y servicios sociales— quede “blindado” con recursos suficientes.
Según la propuesta, la financiación total alcanzaría 224.507 millones de euros en 2027, frente a los 152.484 millones de 2023, lo que representa un incremento histórico de recursos para el conjunto de las regiones.
La mayor parte de los nuevos fondos procederían de una mayor cesión de impuestos al régimen común: el porcentaje de recaudación del IRPF pasaría del 50% al 55% y el del IVA del 50% al 56,5%. También se incorporarían al reparto autonómico figuras como el Impuesto sobre el Patrimonio, el de Depósitos Bancarios, el de Actividades del Juego y tributos sobre residuos, vertederos e incineración, lo que conferiría más corresponsabilidad fiscal a las comunidades.
Además, el Estado aportaría hasta 19.000 millones de euros adicionales, procedentes en parte de un porcentaje del rendimiento del IRPF y de fondos específicos como un millonario fondo climático para las regiones más afectadas por el cambio climático, y otro mecanismo denominado statu quo para garantizar que ninguna comunidad reciba menos que con el modelo anterior.
Más allá de los recursos, la reforma plantea un cambio en la forma de gestionar los tributos, con opciones para que las comunidades recauden en tiempo real el IRPF y el IVA, alineando así sus haciendas con la Agencia Tributaria estatal. También se contempla un modelo de gestión tributaria “en red” entre administraciones para mejorar la eficiencia y lucha contra el fraude.
Sin embargo, la distribución de los fondos y los criterios para equilibrar las desigualdades generan debate político. Andalucía, Cataluña, la Comunitat Valenciana y Madrid figuran entre las comunidades que más incrementarían sus recursos en términos absolutos con este nuevo sistema.
El Gobierno ha convocado al Consejo de Política Fiscal y Financiera para explicar la propuesta a las comunidades autónomas, y a partir de ahí se abrirá un proceso de negociación que deberá culminar con la aprobación de una ley orgánica en el Congreso para que el nuevo modelo entre en vigor a partir de 2027.
Qué cambia con la reforma
- Recursos totales aumentan a 224.507 millones en 2027, frente a 152.484 millones en 2023.
- Mayor cesión de impuestos: IRPF al 55% e IVA al 56,5%.
- Incorporación de nuevos tributos a la cesta de financiación autonómica.
- Fondos adicionales como fondo climático y statu quo para evitar pérdidas.
- Posibilidad de recaudación en tiempo real por parte de las comunidades.
El nuevo modelo de financiación autonómica busca resolver desequilibrios históricos y dotar a las comunidades de recursos suficientes para sostener el Estado del Bienestar con más autonomía y solidaridad fiscal. A pesar de las tensiones políticas previas entre regiones y partidos, el Gobierno insiste en que todas las comunidades saldrán beneficiadas y que el sistema será más justo y eficaz que el vigente desde hace más de una década. La negociación que se abre ahora será clave para su aprobación definitiva e implementación en 2027. pp

















