La protesta estalla ante la lentitud de las liberaciones y las exclusiones de la Ley de Amnistía. Entre los huelguistas se encuentran dos de los seis hispanovenezolanos que siguen atrapados en el sistema penitenciario de Maduro.
La tensión en el sistema penitenciario venezolano ha alcanzado un punto crítico. Más de 200 presos políticos se han declarado en huelga de hambre en el Centro Penitenciario El Rodeo I, una instalación calificada por expertos y familiares como «el infierno en la tierra». La medida de fuerza responde a lo que la oposición denomina una «ley de amnistía chucuta» (incompleta), que mantiene en un limbo legal a cientos de detenidos a pesar de los compromisos de liberación forzados por la presión internacional de Washington.
El drama de los hispanovenezolanos
En las celdas de máxima seguridad de El Rodeo I resisten dos ciudadanos con doble nacionalidad española y venezolana, cuyos casos simbolizan la arbitrariedad del sistema:
- Fernando Noya (33 años): Detenido en 2020 por la «Operación Gedeón». Su familia denuncia que sufre graves ataques de ansiedad ante la falta de noticias sobre su excarcelación.
- Uaiparu Guerere (70 años): Empresario víctima de una presunta trama de extorsión de la DGCIM para confiscar sus bienes. Pese a que la ley venezolana establece el arresto domiciliario para mayores de 70 años, permanece en prisión bajo acusaciones de conspiración.
Otros cuatro ciudadanos hispanovenezolanos —Jorge Alayeto, Ángela Expósito, María Auxiliadora Delgado y Karen Hernández— permanecen en otros penales (Tocuyito, INOF y Las Crisálidas) con condenas de hasta 30 años, en casos marcados por la persecución a sus entornos familiares o su labor humanitaria.
















