El regreso del formato tras año y medio de ausencia se ve empañado por el horario de inicio tardío, el exceso de publicidad y problemas técnicos en el sonido de las actuaciones
Antena 3 estrenó este miércoles la esperada quinta temporada de ‘Mask Singer: adivina quién canta’, uno de sus formatos de mayor éxito en los últimos años. Sin embargo, lo que debía ser una noche de celebración para el programa que produce Fremantle se transformó en un aluvión de críticas en las redes sociales. A pesar de la expectación por conocer a las nuevas máscaras, los espectadores mostraron una queja atronadora dirigida a la estrategia de programación de la cadena y a ciertos aspectos técnicos del estreno.
Tras un paréntesis de casi año y medio desde que Abraham Mateo se alzara con la victoria en la edición anterior, el concurso regresó con Arturo Valls como maestro de ceremonias y una mesa de investigadores renovada casi en su totalidad. No obstante, las novedades en el jurado y la espectacularidad de las máscaras no fueron suficientes para aplacar el malestar de una audiencia que lamentó la falta de cuidado hacia el producto en su noche de estreno.
Horarios prohibitivos y bloques publicitarios
El principal motivo de indignación fue el horario de arranque del programa. A pesar de ser una de las grandes apuestas de la temporada, la gala no comenzó hasta las 23:18 horas, una decisión que muchos seguidores tildaron de incomprensible para un miércoles noche. «No puede ser que un programa como este empiece a estas horas», denunciaba un espectador, mientras otros señalaban la imposibilidad de conciliar el seguimiento del concurso con los horarios laborales del día siguiente.
A este inicio tardío se sumó una gestión de la publicidad que los espectadores consideraron excesiva. La cadena optó por no proteger el estreno, intercalando largos bloques publicitarios que interrumpieron constantemente el ritmo de la gala. Algunos usuarios llegaron a sentenciar que habían visto «más publicidad que programa», cuestionando si la rentabilidad del share compensaba la pérdida de espectadores reales debido al cansancio y las interrupciones.
Problemas con el sonido y el ritmo del concurso
Más allá de la programación, el estreno de la quinta edición también se vio salpicado por críticas técnicas. Una de las quejas más repetidas en redes sociales fue el deficiente equilibrio del sonido durante las actuaciones del Grupo A, compuesto por Chihuahua, Labios, Loro, Micrófono, Momia y Semáforo. Según los telespectadores, la música y los coros se escuchaban muy por encima de la voz de la máscara, dificultando enormemente la tarea principal del programa: adivinar la identidad del famoso a través de su canto.
Asimismo, parte de la audiencia criticó el ritmo de la emisión, calificándolo en algunos momentos de «lento y aburrido» debido al contenido de relleno que, a juicio de los seguidores, no aporta valor a la investigación.
Luces y sombras en la nueva mesa de investigadores
En el plano estrictamente artístico, la quinta temporada ha incorporado a Ruth Lorenzo, Boris Izaguirre y Juan y Medio, quienes se unen a la veterana Ana Milán tras la salida de Los Javis y Alaska. Aunque la acogida de los nuevos perfiles ha sido mayoritariamente positiva, algunos sectores de la audiencia manifestaron su nostalgia por «la hemeroteca de cultura televisiva» que aportaban Javier Calvo y Javier Ambrossi.
A pesar de los reproches, el programa introdujo novedades en su dinámica, como el doble desenmascaramiento en todas las galas y las futuras Wild Cards, seis máscaras adicionales que deberán competir entre sí para entrar en el concurso. No obstante, el éxito de estas innovaciones queda condicionado a que la cadena atienda las demandas de unos espectadores que piden, por encima de todo, respeto a los horarios y calidad en la emisión.



















