El Ministerio Público sostiene que se tardó más de 24 horas en realizar un TAC craneal a pesar de existir un diagnóstico inicial de hidrocefalia y antecedentes de la patología. Reclama también seis años de inhabilitación profesional.
CEUTA. — La Fiscalía ha solicitado una pena de cuatro años de prisión y seis años de inhabilitación especial para el ejercicio de la medicina para tres facultativos del Hospital Universitario de Ceuta. Se les acusa de un presunto delito de homicidio por imprudencia profesional debido a una supuesta cadena de omisiones asistenciales que derivó en el fallecimiento de un paciente.
El escrito de acusación sostiene que el retraso en el diagnóstico y en el tratamiento provocó un agravamiento irreversible en el cuadro clínico de la víctima. Además de las penas de cárcel e inhabilitación, el Ministerio Público reclama la imposición de las costas procesales y que los médicos, junto al Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA) y las compañías aseguradoras, indemnicen de forma conjunta y solidaria a los herederos del fallecido.
Una hipótesis de intoxicación frente a los antecedentes médicos
Los hechos se remontan al 23 de julio de 2017. El paciente fue atendido inicialmente en su domicilio por el servicio de emergencias 061 bajo la sospecha de una intoxicación farmacológica. Sin embargo, tras la exploración sobre el terreno, el juicio clínico concluyó que sufría una hidrocefalia (acumulación de líquido en los ventrículos cerebrales), motivo por el cual fue trasladado de urgencia al Hospital Universitario de Ceuta, donde constaban además sus antecedentes médicos por esta misma patología.
A pesar de las alertas iniciales, la Fiscalía aprecia un incumplimiento grave de la lex artis (las normas que rigen la correcta práctica médica) distribuido en tres fases asistenciales:
- En el Servicio de Urgencias: El primer médico procesado centró el tratamiento en una sospecha de intoxicación por antidepresivos e instauró terapia de descontaminación, omitiendo la petición inmediata de un TAC craneal, crucial para confirmar la hidrocefalia. La prueba solo se solicitó horas después, cuando el paciente ya empeoraba y entraba en coma.
- En la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI): El segundo facultativo acusado mantuvo el diagnóstico de intoxicación a pesar de que, según el fiscal, los síntomas no eran compatibles con el fármaco sospechoso. Tampoco ordenó realizar el escáner de urgencia.
- El cambio de turno: El tercer médico asumió el caso manteniendo el mismo enfoque diagnóstico y sin priorizar la prueba de imagen.
El diagnóstico llegó más de 24 horas tarde
Finalmente, el TAC craneal se practicó al mediodía del 24 de julio, más de 24 horas después de la primera valoración en Urgencias. El resultado reveló una hidrocefalia triventricular importante con efecto masa y borramiento de surcos cerebrales.
Dada la gravedad del hallazgo y ante la falta de un servicio de Neurocirugía en el hospital ceutí, el paciente tuvo que ser evacuado de urgencia en un helicóptero medicalizado hacia un centro hospitalario de referencia, donde falleció días después a causa del grave daño cerebral sufrido.
La Fiscalía concluye que los tres profesionales «incumplieron las normas más elementales de cuidado inherentes a su profesión» al no verificar con la diligencia exigible el diagnóstico de hidrocefalia, lo que dilató un tratamiento quirúrgico que habría resultado vital para el paciente. El caso queda ahora a la espera de la apertura de juicio oral en los juzgados.


















