La lluvia de barro volverá a ganar protagonismo en España durante los últimos días de abril. La combinación de una masa de aire cargada de polvo sahariano en suspensión con la llegada de chubascos y tormentas favorecerá este fenómeno en varias zonas de la Península y Baleares.
El episodio llega después de varios días de ambiente más propio de comienzos de verano, con temperaturas elevadas en amplias zonas del país. Sin embargo, la estabilidad tiene las horas contadas: la Agencia Estatal de Meteorología prevé un aumento de la inestabilidad, con chubascos y tormentas localmente fuertes en el interior peninsular este lunes 27 de abril.
¿Por qué se produce la lluvia de barro?
La lluvia de barro se forma cuando las precipitaciones coinciden con la presencia de partículas de polvo sahariano en la atmósfera. Al caer, las gotas arrastran ese polvo y dejan restos de barro sobre coches, ventanas, terrazas y mobiliario urbano.
En esta ocasión, los vientos del sur están impulsando una intrusión de polvo procedente del Sáhara, que ya empieza a afectar a la mitad sur peninsular y puede reducir la visibilidad en algunos puntos.
Zonas más afectadas por la lluvia de barro
El episodio irá extendiéndose con el avance de la semana. Las zonas con mayor probabilidad de registrar lluvia de barro serán aquellas donde coincidan la calima y las precipitaciones.
Las áreas más expuestas serán:
- Andalucía
- Extremadura
- Castilla-La Mancha
- Comunidad de Madrid
- Meseta norte
- Entorno del Sistema Central
- Áreas del Mediterráneo
- Baleares
La calima también podrá dejar cielos turbios, blanquecinos o anaranjados en zonas donde no llegue a llover, especialmente en el centro, sur y este peninsular.
¿Hasta cuándo durará el episodio?
La lluvia de barro podría mantenerse, al menos, hasta el miércoles 29 de abril, jornada en la que el episodio puede ser más evidente en buena parte del centro, sur y oeste peninsular. Las previsiones apuntan a que una lengua de polvo sahariano cubrirá España hasta ese día, favoreciendo precipitaciones acompañadas de barro allí donde descarguen los chubascos.
A partir del jueves 30 de abril, la presencia de polvo tendería a reducirse en gran parte del país, aunque algunos escenarios apuntan a que podría reaparecer de forma puntual en áreas mediterráneas durante el arranque de mayo.
Tormentas y bajada de temperaturas antes del puente de mayo
El cambio de tiempo no se limitará a la calima. La inestabilidad atmosférica dejará tormentas en distintas zonas de España durante la semana previa al puente de mayo. Este lunes hay avisos por lluvias y tormentas en varias comunidades, entre ellas Aragón, Cantabria, Asturias, Castilla y León, La Rioja, Cataluña y Galicia.
El martes y el miércoles se espera un ambiente más revuelto, con chubascos repartidos por amplias zonas de la Península. El miércoles podría ser uno de los días más inestables de la semana, con precipitaciones más generalizadas y descenso térmico en buena parte del país.
¿Qué tiempo hará en el puente de mayo?
La previsión para el puente de mayo mantiene todavía cierta incertidumbre, pero la tendencia apunta a un ambiente variable e inestable. El jueves podría llegar una tregua parcial, aunque el viernes 1 de mayo volverían a formarse tormentas en zonas del este y del centro peninsular, con especial atención al entorno del Sistema Ibérico y los Pirineos.
Las temperaturas, tras bajar entre el martes y el miércoles, volverán a subir a partir del jueves. Aun así, el puente podría quedar marcado por chubascos irregulares, tormentas de tarde y cielos cambiantes, sobre todo en el tercio norte y el este peninsular.
Recomendaciones ante la lluvia de barro
Durante este tipo de episodios conviene evitar lavar el coche hasta que remita la calima, proteger terrazas y mobiliario exterior, y extremar la precaución en carretera si la visibilidad se reduce o las precipitaciones dejan barro sobre el asfalto.
La lluvia de barro será uno de los fenómenos destacados de la recta final de abril en España, en una semana marcada por la llegada de polvo sahariano, tormentas y un tiempo más propio de primavera inestable que de los días casi veraniegos registrados recientemente.












