La suspensión de la conexión directa de alta velocidad con Madrid se prolongará hasta finales de abril, impactando de lleno en la campaña más importante del año para autónomos y empresas malagueñas.
La noticia que el sector turístico de la Costa del Sol más temía se ha confirmado: Málaga no contará con conexión directa de AVE con Madrid durante la próxima Semana Santa. Lo que inicialmente se preveía como una interrupción temporal se ha convertido en un «vía crucis» logístico que, según las primeras estimaciones de los empresarios, podría acarrear pérdidas económicas de hasta 1.300 millones de euros.
El Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) ha confirmado que las obras de reparación en la vía, afectada por desprendimientos en la zona de Álora y problemas previos en otros puntos de la red, no estarán finalizadas a tiempo. Esto obliga a mantener el Plan Alternativo de Transporte, que requiere que los viajeros realicen el trayecto entre Málaga y la estación de Antequera-Santa Ana por carretera, para luego enlazar con el tren hacia la capital.
Un golpe crítico para la economía local
La interrupción llega en el peor momento posible. La Semana Santa es el periodo de mayor ocupación y demanda del año en la ciudad, donde los precios de los alojamientos en el centro histórico alcanzan cifras récord (con apartamentos cerca de la calle Larios que llegan a costar hasta 8.200 euros por la semana completa).
Desde las asociaciones de hoteleros y hosteleros, la indignación es palpable. «Es la ruina para muchos autónomos y empresas que dependen de la afluencia masiva de estos días», señalan fuentes del sector. Los empresarios advierten que la falta de una infraestructura fiable está provocando que muchos turistas desvíen sus reservas hacia otros destinos competitivos que sí garantizan una conectividad rápida y directa.
Reacciones políticas y exigencias
La Junta de Andalucía ya ha anunciado que utilizará «todos los instrumentos jurídicos» a su alcance contra el Gobierno central por lo que consideran una falta de previsión y agilidad en el restablecimiento del servicio. Por su parte, el sector empresarial ha solicitado medidas paliativas urgentes, tales como:
- Bonificaciones fiscales para las empresas turísticas afectadas.
- Eliminación de los recargos en los peajes de la AP-7 durante el periodo vacacional para facilitar el acceso por carretera.
- Aumento de los recursos técnicos y humanos en las obras para intentar adelantar los plazos, aunque Adif ya ha enfriado las expectativas situando la reapertura total a finales de abril.
Málaga se enfrenta así a una de sus Semanas Santas más atípicas y complicadas, marcada no solo por la fe y la tradición, sino por la incertidumbre económica derivada de una crisis ferroviaria que parece no tener fin a corto plazo.



















