El Gobierno de Marruecos evita un pronunciamiento oficial sobre el viaje de Felipe VI y Letizia, mientras que ningún ministro ni alto cargo marroquí acudió a la recepción del 12 de octubre en la Embajada española.
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Madrid / Rabat — El Gobierno de Marruecos ha optado por mantener un estricto silencio oficial ante la visita realizada por los Reyes Felipe VI y Letizia a Ceuta y Melilla. Este desplazamiento se produce en un momento de marcada tensión bilateral, acrecentada tras los graves acontecimientos registrados a finales de julio en la ciudad autónoma y las recientes discrepancias en materia migratoria.
Mientras los medios de comunicación marroquíes se han hecho eco de la llegada de los monarcas españoles —refiriéndose en algunos casos a las ciudades autónomas como «ciudades ocupadas»—, el Ejecutivo de Rabat ha evitado una respuesta institucional directa. Esta actitud contrasta con la vivida en noviembre de 2007, cuando el viaje de Juan Carlos I y la reina Sofía provocó una fuerte crisis diplomática que incluyó la llamada a consultas del embajador marroquí en Madrid y condenas públicas desde el Parlamento del país vecino.
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Distanciamiento diplomático en la Fiesta Nacional
La señal más evidente de este distanciamiento se tradujo en la ausencia de representantes gubernamentales marroquíes en la recepción oficial organizada por la Embajada de España en Rabat con motivo de la Fiesta Nacional del 12 de octubre. Ningún ministro ni alto cargo del Gobierno acudió al evento, un hecho que choca directamente con la alta representación institucional registrada el año pasado, cuando asistieron varios miembros del Ejecutivo y un consejero real.
Las críticas al viaje se han limitado a formaciones políticas minoritarias, como el partido Al Ahd y el partido comunista Vía Democrática Obrera, que han cuestionado la presencia de los Reyes en suelo norteafricano y han reprochado a Rabat su falta de contundencia oficial.
Tensión migratoria y normalidad comercial
La visita real se produce tras el impacto de la crisis migratoria de finales de julio, marcada por la entrada masiva de personas a través de la frontera de Ceuta. Además, hace pocos días, el monarca alauí cuestionó públicamente los límites del modelo de cooperación migratoria con España, poniendo de relieve las diferencias actuales en la gestión de las fronteras.
A pesar del clima político y el silencio diplomático, la relación económica y comercial entre ambos países continúa fluyendo con absoluta normalidad. España se consolidó como el primer socio comercial de Marruecos y los intercambios bilaterales mantienen cifras récord, respaldados por la presencia de más de 350 empresas y filiales españolas instaladas en territorio marroquí.








