El presidente del conjunto caballa defiende la trayectoria de un equipo que, con el presupuesto más bajo de la categoría, suma 44 puntos y se sitúa a un paso de sellar su continuidad en Segunda División.
En el fútbol, como en la vida, la memoria suele ser corta, pero Luhay Hamido se ha encargado de refrescarla. Tras una racha de tres derrotas consecutivas que ha despertado ciertos nervios en el entorno del Alfonso Murube, el presidente de la AD Ceuta ha salido al paso para poner perspectiva a una temporada que roza lo milagroso.
Un mensaje de realidad y orgullo
A través de sus canales habituales, Hamido ha compartido una reflexión nacida de una charla con un homólogo del Racing de Santander (actual líder). El mensaje es claro: el Ceuta, un recién ascendido con el límite salarial más bajo de la Liga Hypermotion, tiene la salvación virtualmente en el bolsillo a falta de 11 jornadas.
«Estamos por encima de nuestras posibilidades, pero es que tenemos muchos huevos. Eso que ahora llaman resiliencia», afirma el presidente, destacando que el equipo suma 44 puntos y mantiene un colchón de 13 sobre el descenso.
Los números de la tranquilidad
A pesar de los últimos tropiezos, la situación clasificatoria del Ceuta es envidiable para cualquier debutante en la categoría de plata:
- Puntos actuales: 44 puntos.
- Distancia al abismo: +13 puntos sobre la zona de quema.
- El objetivo: La media histórica para la permanencia se sitúa en 48,61 puntos, lo que significa que el Ceuta está a solo dos victorias de asegurar matemáticamente su presencia un año más en el fútbol profesional.
«No Luhay, no party»
La figura de Hamido trasciende lo institucional. Conocido por su cercanía —llegando a pagar entradas de su bolsillo para aficionados desplazados en Cádiz—, el mandatario ha vuelto a ejercer de «pararrayos» emocional. Su lema es ya un mantra en la ciudad: «Es más difícil recuperarse de un éxito que de una derrota».
El presidente recuerda que el club ha logrado tres ascensos en cuatro años naturales, una progresión meteórica que exige, según sus palabras, «seguir aprendiendo y estudiando» mientras se disfruta del camino. Con el equipo en la zona media y más cerca del playoff que del peligro, la afición se aferra a la gestión de un hombre que ha devuelto a Ceuta al mapa del fútbol de élite.




















